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Las mujeres tienen que trabajar 79 días más al año para ganar el mismo salario que un hombre, por realizar trabajos de igual valor.

Una mujer debe cotizar 11,5 años más que un hombre para obtener la misma pensión.

La Asociación Mujeres progresistas Bercianas denuncia, que las mujeres, en especial las mujeres jóvenes, las mujeres mayores y las familias monoparentales están muy afectadas por la crisis y muchas de ellas en riesgo de pobreza y de exclusión social.

La brecha salarial entre hombres y mujeres ha aumentado: Los últimos datos, de 2012, sitúan esta diferencia en un 23,93%, la tasa más alta desde 2002. Además, la menor renta salarial de las mujeres lleva asociada una mayor desprotección social; ya que al cotizar menos perciben menores prestaciones por desempleo y jubilación.

Casi tres millones de mujeres están en paro y de las mujeres desempleadas, algo más del 60%, no reciben ningún tipo de ingreso.

En el trabajo a tiempo parcial también son ellas las más perjudicadas. El número de mujeres que trabajan a tiempo parcial es casi el triple que el de los hombres.

Todavía hay personas y sectores sociales que niegan la existencia de discriminación salarial entre mujeres y hombres. Es cierto que gracias a las legislaciones y a una labor colectiva la discriminación salarial directa ha disminuido y es más fácil de denunciar, pero la discriminación indirecta es más difícil de detectar.

El trabajo realizado por mujeres se desprecia y muchas son las causas de esta discriminación:

–  Las políticas de austeridad y la reforma laboral han contribuido a la destrucción de puestos de trabajo y han potenciado y aumentado la brecha salarial.

–  Los sectores feminizados con peores condiciones de trabajo (elevada temporalidad, empleo a tiempo parcial, salarios más bajos).

–  Los lugares mejor remunerados, los de mayor responsabilidad, están ocupados casi en exclusiva por hombres. No se tiene en cuenta los obstáculos a cuales se enfrentan las mujeres para desarrollar sus carreras profesionales.

–  La falta de corresponsabilidad en los trabajos domésticos y en los cuidados y crianza.: Son las mujeres las que se ven obligados a reducir sus jornadas de trabajo para poder conciliar la vida familiar con la laboral.

–  Las políticas neoliberales y los recortes en servicios. Herramientas como los planes de igualdad en el ámbito laboral quedan postergadas para un “mejor momento”.

– Hay más horas de trabajo no pagado que horas pagadas. “ .. las encuestas laborales han estado construidas en torno a la experiencia masculina en los mercados como de plena dedicación. Hay un montón de situaciones laborales que se dejan fuera. Por ejemplo…. gente que está cosiendo o haciendo tartas en casa para sacar dos duros… no se puede decir que no tengan ningún tipo de empleo remunerado, pero tampoco que esté empleada. …” dice Amaia Pérez Orozco, economista feminista en una entrevista con el titular:“Se puede ser pobre teniendo múltiples empleos de mierda” (FUENTE: Diagonal, 12.02.2015).

Para combatir esta situación de desigualdad y discriminación, es necesario incluir la acción positiva para la promoción y formación de las mujeres, y hacer cumplir a las empresas los planes y medidas de igualdad.

Hace falta implicación y compromiso, políticas públicas que permitan que las mujeres pueden acceder a la ocupación de calidad en igualdad de condiciones que los hombres.

Hace falta que la corresponsabilidad en los cuidados no sea una utopía. Por eso es necesario que madres y padres tengan los mismos permisos por nacimiento, remunerados e intransferibles.

En realidad, hace falta un cambio de concepción y de modelo económico, social y cultural.