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En la madrugada del 1-O, Conesa, la alcaldesa de Sant Cugat del Vallés (SCV), acudió madrugadora al pabellón deportivo situado al costado del Ayuntamiento, para dejar constancia ante los medios de comunicación locales (TOT Sancugat) –subvencionados y al servicio, claro está, del consistorio–  del ‘histórico’ momento en que la alcaldesa colocaba la primera urna. Los Mozos de Escuadra de Sant Cugat que estaban, supongo, agazapados en su cuartelillo a cinco minutos del consistorio, tuvieron, como yo, puntual noticia de lo que estaba sucediendo, pero nada hicieron para retirar la urna que acababa de colocar la insurrecta alcaldesa. No sé si la Fiscalía habrá denunciado a la alcaldesa por este lamentable hecho, pero aquí dejó la ‘heroica’ instantánea que difundieron los medios locales antes de las 9:00 horas por si considera pertinente poner una querella contra una alcaldesas acostumbrada a incumplir con deliberación y reiteración las sentencias de los tribunales.

Por cierto, no está de más recordar que el flamante pabellón deportivo de SCV es una de las innumerables obras por las que el partido de Conesa, Corrupción, perdón Convergencia Democrática de Catalunya, rebautizado como PDE-Cat, cobró la mordida habitual del 3%, con intermediación de Millet, el famoso trincador del Palau,  precisamente cuando Turull, el portavoz del último gobierno de Puigdemont, era gerente del consistorio santcugatenco. No es éste, ni mucho menos, el único caso de corrupción en el que se ha visto involucrado el Ayuntamiento de SCV. Lo paradójico es que la ONG Transparencia Internacional-España haya otorgado al Ayuntamiento de Sant Cugat el premio a la transparencia, en más de una ocasión, galardón que ha compartido con el de Sabadell, cuyo alcalde Bustos (PSC) tuvo que dimitir tras ser imputado en diversos casos de corrupción. Quizá esta ONG haría bien en acudir a un oftalmólogo internacional, por supuesto.

Una de las últimas iniciativas de Conesa en apoyo al intento de secesión perpetrado por Puigdemont ha sido poner una gigantesca pancarta en el consistorio que rezaba “Llibertad presos polítics. #Democracia”, me temo que pagada con el dinero de todos, como las vacaciones de Puigdemont y sus exconsejeros en Bruselas. Hace unos días, la ANC y Òmnium convocaron una manifestación en SCV para pedir la libertad de los ‘jordis’ delante del Ayuntamiento, con la pancarta ya lista para acogerlos. Y el 6 de noviembre se convocó a través de las redes otra manifestación para reivindicar la Constitución Española y la aplicación de las leyes a todos los ciudadanos, incluidos los dos dirigentes de la ANC que convocaron y arengaron a sus tropas de choque para poner cerco a la policía judicial. Estaba pensando en irme esta mañana al cuartelillo de los Mozos en SCV, subirme a uno de los vehículos que suele haber allí aparcados, cubrirlo de pegatinas, romper los cristales, y husmear dentro por si hubiera armas y llevármelas en ese caso. Me temo que la Sra. Conesa no me consideraría un preso político ni pondría una pancarta en el Ayuntamiento para exigir mi liberación. Después de la actuación (más bien inacción y connivencia) de los Mozos el día 1-O, hay más razones para hacer esto que hicieron hoy algunos ciudadanos en SCV que para justificar el irresponsable comportamiento de los ‘jordis’ el 20-21 de septiembre. Hay muchos ciudadanos que nos hemos sentido reconfortados al ver que gente como los ‘jordis’ y los ‘consiglieri’ ya no gozan de impunidad, como ocurría hasta ahora, y tienen que responder de sus actos ante los Tribunales.

Los medios de desinformación, subvencionados hasta las cejas consideran un deber patriótico apoyar los escraches a políticos constitucionalistas, así como las manifestaciones y hasta huelgas generales convocadas para pedir la excacercelación de presuntos delincuentes, sin importarles siquiera que al frente del sindicato convocante (SCS) esté un terrorista (Carles Sastre) convicto por el asesinato del empresario catalán Josep María Boltó.  En cambio, esos medios se rasgan las vestiduras porque, después de pedir durante una hora que saliera Conesa a dar la cara, un puñado de manifestantes decidió quitar la ignominiosa pancarta que ésta había colocado para humillar a todos los catalanes partidarios de la igualdad y defensores del orden constitucional. Los ultras son ustedes porque nada hay más parecido al régimen nacional-sindicalista que el régimen nacional-secesionista que ustedes pretendieron imponernos, saltándose el orden constitucional, el 27 de octubre. En la próxima manifestación, Sra. Conesa no pediremos que retire la pancarta sino que dimita por complicidad con los golpistas.