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Agosto es el mes estrella en las vacaciones, millones de personas se mueven por las carreteras en busca del preciado descanso estival. Como buena costumbre tenemos la de revisar los neumáticos de nuestro vehículo, los filtros, el aceite… todo aquello que nos permite tener un viaje mucho más seguro. Aquí llega la disyuntiva, una de las partes más importantes del vehículo es el conductor y porque entonces no nos hacemos un chequeo antes de emprender el viaje.

El 90% de la información que recibimos al volante proviene del sentido de la vista, de ahí la gran importancia de revisar nuestra vista. Un 60% de los conductores españoles, según los últimos estudios tiene deficiencias visuales sin corregir, es decir no utiliza gafas, ni lentillas, puede ser que ni siquiera sea consciente de este problema visual.
La visión es nuestro sentido principal en el que debemos confiar para realizar un viaje, pero muchas veces no le damos la importancia que tiene.

Cómo nos afecta la falta de visión.
La falta de una buena agudeza visual hace que no calculemos bien las distancias a la hora de adelantar, veamos tarde las señales de tráfico o no seamos conscientes de la velocidad real a la que circulan el resto de vehículos, por lo que nuestra capacidad de reacción disminuye. Poniendo en peligro nuestras vidas y la del resto de los conductores y peatones.

Más susceptibles.
Con la edad nuestra vista empeora por lo que pasar la “I.T.V” a nuestros ojos no debería ser una obligación. A partir de los 45 años todos deberíamos visitar a nuestro óptico al menos una vez al año. Aunque no notemos ningún cambio en nuestra visión, ciertas enfermedades como el glaucoma o DMAE aparecen de una forma silenciosa y cuando nos damos cuenta ya es tarde, para recuperar la vista perdida.
Una revisión a tiempo nos puede librar de muchos disgustos. Aprovechemos las salidas vacacionales para visitar al óptico y nos de el ok para llegar de forma segura a nuestro destino

Peligro de deslumbramiento.
Otro punto importante a tratar es que solo un 15% de los conductores usan gafas de sol al volante. Situaciones como conducir con el sol de frente al anochecer y al atardecer, con los reflejos en el asfalto mojado o con los destellos de la luz del mediodía sobre el capó de otros vehículos provoca, en muchos casos, pérdida temporal de visión, incrementando el riesgo de accidentes de tráfico. Los haces de luz de otros vehículos y la luz natural o radiación solar constituyen las dos principales fuentes de deslumbramiento al volante.
Una foto protección ocular adecuada, mediante gafas de sol, puede atenuar y evitar los efectos de la radiación, que se traducen en una serie de riesgos en carretera.
Una gafa de sol homologada adquirida en un establecimiento sanitario de óptica bajo el consejo de un óptico optometrista, incrementará la sensibilidad al contraste, reducirá el tiempo de adaptación a cambios bruscos de luz y disminuye los deslumbramientos y todo esto redundará en una mayor seguridad durante la conducción.
Para la conducción nocturna, los cristales deben disponer de un tratamiento anti reflejante de calidad para evitar los deslumbramientos debidos a las luces artificiales.

Usuarios de lentes de contacto.
Las personas que habitualmente usen lentes de contacto para conducir no deben olvidar llevar sus gafas graduadas de repuesto, para evitar problemas. El cansancio, los aires acondicionados del vehículo, una pequeña irritación, puede provocar sequedad en el ojo y el rechazo de la lente de contacto.

|Equipo Tu Visión