Rate this post

Fumar es uno de los hábitos más dañinos para la salud. Se calcula que cada año mueren alrededor de 8 millones de personas por causas relacionados con el consumo de tabaco.

Fumar no sólo es “un hábito”, también es una drogadicción, ya que el hecho de fumar tabaco cumple con todos los criterios que definen al consumo de una sustancia como tal: tolerancia, dependencia, síndrome de abstinencia en ausencia de la misma y comportamiento compulsivo.
La nicotina, que es una sustancia con un gran poder de adicción similar al de otras drogas como la heroína o cocaína, es la responsable de que el consumo de tabaco se considere una drogodependencia y es la que condiciona que mucha gente que prueba los cigarrillos se «enganche» y que le resulte difícil dejarlo a pesar de los daños que le puede ocasionar.

Dejar de fumar es una conducta que se aprende, y es probable que lo hayas intentado más de una ocasión sin haberlo conseguido. No desistas, todos los intentos previos te serán de ayuda para dejarlo de manera definitiva. La forma de dependencia que genera el hábito de fumar es:
» Dependencia física, provocada directamente por la nicotina y es la responsable del síndrome de abstinencia.
» Dependencia psicológica, el hábito de fumar se ha convertido en una compañía en todo tipo de situaciones (después de las comidas, con el café, al hablar por teléfono, etc.) y parece imposible romper esta relación.
» Dependencia social, el fumar sigue siendo un acto social, se hace en grupos, en ciertas reuniones de ocio, tras cenas con los amigos, y sobre todo sigue siendo un hábito que distingue a ciertos grupos de adolescentes dándoles un valor social de rebeldía y de madurez malentendidos.

Hoy en día tenemos mucha información sobre los efectos del tabaco sobre nuestro organismo y sabemos que constituye la principal causa de enfermedad evitable y de mortalidad prevenible.

El tabaco contiene más de 4.000 sustancias, algunas de ellas muy perjudiciales para la salud, entre las que destacan: la nicotina (responsable de la adicción), el monóxido de carbono (causante de más del 15% de las enfermedades cardiovasculares), los alquitranes (benzopirenos y nitrosaminas) responsables del 30 % de todos los tipos de cáncer (vejiga, riñón, páncreas, estómago,etc.), y del 90% del cáncer de pulmón, radicales libres, acetona, arsénico, cianuro, etc…
Cuando se fuma un cigarrillo, en cada calada se crea una corriente principal que es la que inhala el fumador y una corriente secundaria formada por el humo que emite el otro extremo del cigarrillo. En esta corriente secundaria se encuentran determinados cancerígenos y sustancias tóxicas en mayor concentración que en la corriente principal.

Casi todos los fumadores dicen que fuman porque les gusta. La nicotina causa una sensación placentera y distrae al fumador de las sensaciones desagradables. Esto provoca que el fumador quiera fumar nuevamente. La nicotina también produce un efecto depresivo al interferir con el flujo de información entre las células nerviosas.
Los fumadores tienden a fumar más cigarrillos conforme el sistema nervioso se adapta a la nicotina. Esto, a su vez, aumenta la cantidad de nicotina en la sangre del fumador. Cuando el fumador lleva un tiempo sin fumar empieza a tener un leve síndrome de abstinencia, que es una sensación desagradable.
El propio fumador no es consciente que parte del bienestar que nota al fumar es por la supresión de esa sensación desagradable. Generalmente atribuye esa sensación agradable al propio cigarrillo. Por eso son frecuentes expresiones como “lo bueno que está el cigarrillo” o “qué bueno me sabe”. Otros motivos habituales que dan los fumadores son: porque me relaja, porque me ayuda a concentrarme, porque me distrae…

Algunas personas pueden dejar de fumar por su propia cuenta, sin ayuda de profesionales o el uso de medicamentos. Sin embargo, para la mayoría de los fumadores, la ausencia de nicotina originará síntomas de abstinencia, tanto físicos (el cuerpo reacciona a la ausencia de la nicotina) como mentales (se enfrenta a tener que dejar el hábito, lo cual requiere de un cambio importante en el comportamiento). En estos casos, tanto los factores físicos como los mentales deben ser tratados para que dé buenos resultados el proceso de dejar de fumar.
Si necesitas ayuda profesional, ¡no dudes en solicitarla!
Dejar de fumar es una decisión que siempre merece la pena.

| Juan Carlos Alcántara Amigo (Psicólogo)
Mail: alcantaramigo@yahoo.es