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El pasado 31 de mayo hemos celebrado el Día Mundial sin Tabaco” y queremos hablarte de cómo afecta a esos preciosos ojos con los que contemplas el mundo. Porque, como al resto del cuerpo, el tabaco también afecta a nuestra salud visual.

La retina -tejido sensible a la luz que recubre la parte posterior del ojo- es una estructura altamente vascularizada que acusa de forma directa las consecuencias de una mala circulación debido a los tóxicos del tabaco.
Al inhalar el humo del cigarro cientos de sustancias tóxicas pasan a través de los pulmones al torrente sanguíneo, y la sangre las reparte por todos los órganos de nuestro cuerpo, incluyendo los ojos.

¿Cómo afecta el tabaco a nuestros ojos?
Dos son las enfermedades que se ven más favorecidas por la acción de fumar: las cataratas y la degeneración macular asociada a la edad.
Las cataratas: Son la opacidad de la lente natural (o cristalino) del ojo, que se encuentra detrás del iris y la pupila.
Las cataratas son la causa más común de pérdida de visión en personas mayores de 40 años y es la causa principal de ceguera en el mundo.
Un fumador tiene un 40% más de posibilidades de sufrir cataratas tempranas que otra persona. Esto es debido a que el torrente sanguíneo transporta elementos químicos que empeoran la irrigación del globo ocular, lo que causa una degeneración del cristalino.
La única solución es la operación.
Degeneración macular asociada a la edad: Problema visual que produce la pérdida de visión central y primera causa de ceguera en mayores de 65 años. Un fumador tiene el doble de posibilidades de desarrollar DMAE, a diferencia de la catarata, su tratamiento es muy complicado.
Lo mejor es la prevención, y cuando aparece intentar retrasar el avance lo máximo posible. La única forma que se conoce hasta ahora es mantener unos hábitos de vida saludable y uno de los más efectivos es no fumar.

Otras consecuencias del Tabaquismo:
– Ojos amarillos: provocado por el humo del tabaco sobre el cristalino, ya que el humo daña los elementos del ojo que se encarga de mantener su transparencia. Por otro lado, los ojos amarillos pueden ser indicadores de una afección más grave, a su vez consecuencia del tabaquismo, como problemas de páncreas, hígado o incluso cáncer.
– Bolsas en los ojos: La nicotina que se libera en el organismo de los fumadores durante la noche hace que su calidad de sueño sea peor, por lo que aparecen esas bolsas tan características.
– Sequedad ocular: es una enfermedad asociada a malos hábitos de vida, siendo el tabaquismo el peor de los mismos.
– Retinopatía diabética: También es un desencadenante potencial de la retinopatía diabética, los oftalmólogos advierten de que evitar el tabaquismo es uno de los hábitos clave para prevenir la retinopatía diabética, la enfermedad vascular más frecuente de la retina, que se calcula que padecen la mitad de las personas con diabetes tras 15 o más años de evolución.

Dejar de fumar es siempre una buena idea y ahora ya tienes alguna razón más para abandonar ese hábito tan destructor.

|Equipo Tu Visión