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Era un mes frío. Por eso me he acordado en este artículo de aquel momento. Un sábado de resaca, si,por aquel entonces los viernes aún valían la pena. Deambulaba yo por el centro comercial sin más propósito que pasar el tiempo hasta que me saliera el autobús para llegar a casa y dormir bien.

La noche había sido cutre,sin nada más que resaltar que la alta hora en la que había acabado. Así eran la mayoría de las noches que pasaba tras haber vuelto de mi beca Erasmus. Todo había cambiado para mi. Y como decía Renton en Trainsppoting, la música también estaba cambiando. Y yo aún diaria más, por aquel ya lejano año, el país, también estaba a punto de cambiar enormemente…ya nada volvería a ser como antes.
Marché a pasar mi beca Erasmus con cuatro bloques de estilos musicales bastante definidos en mi maleta. Por un lado, los clásicos de los 70 que no había descubierto hacía tanto tiempo y que siguen muy vivos en mis oídos: David Bowie, Joy Division, Lou Reed, The Clash… por otro, todo el rollo de Bristol, el trip-hop y la electrónica avanzada que “cazaba” en revistas como “Disco 2000” o fanzines como “Mondo Sonoro” : Portishead, Plaid, Pj Harvey, Los 7 notas… Desde luego, otro bloque musical lo formaba el techno más duro, el de Detroit y Berlin. Mi DJ favorito el gran Surgeon. Y por último, ocupando un reducido espacio en mi equipaje, había unos cuantos grupos españoles alternativos o independientes se les llamaba de aquella, como: La buena vida, Deluxe, L-Khan, pocos más… De todos ellos sobresalen de manera omnipotente y hegemónica Los Planetas. ¡Cuántas vueltas le daría a “Una semana en el motor de un autobús”!

En el regreso a casa y más concretamente en aquella fría mañana de sábado resaquera en el centro comercial, en la única tienda que vendía discos, en medio de mi tristeza, escuché algo que me hizo levantar el ánimo. Pensar en olvidar ya el Erasmus y tirar para adelante. Ya lo dejó escrito un artista austriaco “El arte de tu tiempo es el arte de la libertad”.
Lo que escuchaba sonaba a electrónico pero también a rock alternativo. Sonaba guitarrero pero tenia subidones propios del house o el techno “Take me out! era el primer disco de los Franz Ferdinand. El mismo que, en mi humilde opinión, redescubrió a los Roxy Music y a los Talking Heads. Dos de los grandes clásicos de los 70 que ya aunaban funk y guitarras en un cóctel con ingredientes similares a los que parecían ahora surgir directamente de mi maleta Erasmus: los Franz Ferdinand sustituyen los bajos funk por los arreglos de la electrónica y el techno, lo mezclaban con el rock de siempre y volvían a sonar tan reciclados y frescos como sonaron en su día los Talking y la Roxy.
Los Planetas iniciaron por aquel mismo tiempo su particular bajada al flamenco. Finiquitado años del rollo Oasis o Nirvana, era el fin definitivo del guitarreo. El techno tocaba techo. “La Real” de Oviedo ya degeneraba hacia al jicherío y el Festidance de la plaza de toros ponía el broche de oro a la época gloriosa de los dj´s. Una nueva moda nacía. Ni electrónica, ni rock, ni alternativa: Arcade Fire, Arctic Monkeys, Sidonie, Lory Meyers…adiós composición, adiós desarrollo melódico. Hola subidón, hola bombo y nueva frescura. 2004, el año que apareció el indie.
Franz Ferdinand sacan nuevo disco en 2018. Veremos como siguen.

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