Psicología
Muy indignados/as
O también encrespados/as, enfadados/as, iracundos/as, irritados/as, mosqueados/as, rabiosos/as… Así se sienten muchos españoles cuando día a día leen, escuchan o ven las noticias de corrupción política, pensiones vitalicias, sueldos desproporcionados, rescate a los bancos, etc., etc., etc…

Juan Carlos Alcántara Amigo | Psicólogo
Thomas Hobbes, filósofo político inglés del siglo XVII, en su obra “Leviatán” popularizó una frase; “El hombre es un lobo para el hombre”, con la que quería destacar el egoísmo como comportamiento básico del ser humano. Siguiendo en una línea filosófica, Jean-Jacques Rosseau, escritor y filósofo autor de “El contrato social”, libro cargado de ideas políticas, habla de la “voluntad general” como vía que puede dirigir el Estado hacia el bien común. Rousseau, establece la voluntad general “como verdadero motor del cuerpo social”, en detrimento de la voluntad particular.
La voluntad general se configura mediante un pacto libre entre iguales. Este pacto entre iguales supone la renuncia de cada uno a sus propios intereses a favor de la colectividad, es decir, los hombres voluntariamente renuncian a un estado de natural inocencia para someterse a las reglas de la sociedad, a cambio de beneficios mayores inherentes al intercambio social. Que bien suenan estas palabras y que lejos están de la realidad política y social actual. Uno de los principales problemas de nuestra sociedad es el comportamiento egoísta que cada vez se hace más habitual. Aplicado a la política, aparece la corrupción, donde predomina el egoísmo absoluto en detrimento del bien de la comunidad. Ante este pensamiento individualista, cuando se accede a un cargo político, las primeras medidas que se toman están muy claras:
1ª Ponerse un sueldo descomunal, independientemente del cargo y de la situación económica de la institución.
2ª Enchufar al máximo número de familiares y amigos en cargos sin sentido y totalmente prescindibles.
3ª Beneficiarse de todos los privilegios que el cargo puede proporcionar (tarjetas VISA, dietas, viajes en primera clase, etc.).
Acceder al poder cuando el comportamiento egoísta predomina sobre el interés colectivo desencadena en el ser humano un aluvión de conductas corruptas.
Está claro que alguien debe limitar el número de políticos y agregados, regular sus actuaciones y sueldos y exigirles responsabilidades. Hay que tener presente que no sobran los políticos en general, lo que sobran son los corruptos: Políticos, banqueros, empresarios, jueces, mafiosos,... Ante tanta indignación e impotencia surgió en España el Movimiento 15-M, también llamado movimiento de los indignados, que basándose en el libro Indignados! del escritor y diplomático francés Stéphane Hessel, donde plantea un alzamiento contra la indiferencia y a favor de la insurrección pacífica, se produce un gran movimiento de la sociedad española preocupada por el panorama político, económico y social (tasas de paro muy elevadas, familias que han perdido la vivienda, pequeños y medianos empresarios que cierran sus empresas porque no reciben apoyo de los bancos que usan las ayudas públicas para seguir especulando, familias con más dificultades para llegar a fin de mes mientras los beneficios de las grandes empresas y bancos se disparan, más y más administraciones, pensiones vitalicias, subida de impuestos, etc.).
Resulta curioso que para arreglar este desaguisado tengan que ser las familias, los funcionarios y los pensionistas quienes tengan que apretarse el cinturón y sufrir las consecuencias, mientras existen instituciones como el parlamento europeo, el parlamento nacional, el parlamento autonómico, diputaciones, consejos, alcaldías…, que despilfarran dinero en sueldos, en crear cargos y más cargos intermedios para que familiares y amigos/as tengan un puesto, en mantener coches oficiales (que evidentemente son coches de gama alta), dietas, alojamientos y otros muchos gastos desproporcionados e innecesarios.
Hay miles de millones de euros para rescatar a los bancos de la crisis, pero sin que después se les pida que devuelvan el dinero que se les ha dejado (los políticos y los bancos siempre son muy amigos y la economía de libre mercado intocable). ¿Y si en lugar de que sean los españolitos de a pie los que paguen se llevan a cabo las siguientes propuestas?:
Eliminar la pensión vitalicia de todos/as los/as diputados/as, senadores/as y demás personajes institucionales. Revisar los sueldos de los alcaldes y concejales y proponer un sistema justo para cada Ayuntamiento. Cambiar las leyes y, además de cárcel para los ladrones, obligar a los políticos que han robado y demás "adjuntos", a que devuelvan el dinero a las arcas de las comunidades de donde ha sido robado. Eliminar todos los coches oficiales (no es posible que tengamos más coches oficiales que Estados Unidos). Anular todas las tarjetas VISA oficiales. Poner en la calle a todos los “cargos de confianza" (tenemos funcionarios de sobra para encargarse de esas labores).
Quizás con estas medidas no haría falta que pagarán los platos rotos los de siempre y así no se tocarían las pensiones, ni los sueldos de los funcionarios, ni la sanidad, ni la educación... Tampoco haría falta recortar 6.000 millones de euros en inversión pública. Malcolm X dijo en una ocasión: "Normalmente cuando las personas están tristes, no hacen nada. Se limitan a llorar. Pero cuando su tristeza se convierte en indignación, son capaces de hacer cambiar las cosas".
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