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El concepto de “renta vitalicia” debe explicarse bien. Aunque es sencillo de explicar aludiendo a “una renta para toda la vida”. ¿Cómo se logra definir dicha renta a partir de un activo, garantizando su nivel y la certeza de percibirla, sea cual sea la duración de nuestra vida (lo que desconocemos)? no es un asunto trivial.
La doble implicación de que “no sobrevivamos a nuestros ahorros”, lo que sería una muy mala noticia, y de que “nuestros ahorros no nos sobrevivan” (al menos en demasía), lo que sería muy ineficiente, requiere de una planificación y una gestión bastante avanzadas y complejas

Por tanto, la finalidad de las rentas vitalicias reside en proporcionar una renta al ahorrador a partir de un momento determinado de su vida, que normalmente (aunque no necesariamente) coincidirá con la jubilación, complementando así a la pensión pública, y neutralizando la pérdida de ingresos que suele acontecer con la conclusión de la vida laboral.Las rentas vitalicias se configuran como un instrumento de previsión individual (pero mutualizada) mediante el cual un ahorrador paga una prima única a una compañía de seguros, y ésta asume el compromiso de pagarle (al propio ahorrador o al beneficiario que este designe) una renta periódica (mensual, trimestral, semestral) hasta el momento de su fallecimiento (de ahí su carácter vitalicio).

Así, la aseguradora convierte en rentas un capital aportado inicialmente por el ahorrador, tomando como base para el cálculo su edad, sexo y esperanza de vida (componente principal de riesgo biométrico), y con la triple ventaja de que el importe de la renta se conoce desde el principio, es cierto, y está asegurado.
Por tanto, la finalidad de las rentas vitalicias reside en proporcionar una renta al ahorrador a partir de un momento determinado de su vida, que normalmente (aunque no necesariamente) coincidirá con la jubilación, complementando así a la pensión pública, y neutralizando la pérdida de ingresos que suele acontecer con la conclusión de la vida laboral.

En este sentido, las rentas vitalicias funcionan como un potente mecanismo de planificación financiera del ahorro y aseguramiento de rentas, que llegado el momento de la jubilación adquiere un papel relevante. Técnicamente, el aspecto más relevante de las rentas vitalicias es que transfieren el riesgo de longevidad desde el ahorrador hasta la compañía aseguradora, lo que es posible para esta mediante la correspondiente mutualización del riesgo de longevidad en individuos heterogéneos. Frente a este aspecto determinante de la naturaleza de las rentas vitalicias, los aspectos financieros propiamente dichos son secundarios, aunque no insignificantes.
En el caso de que una renta vitalicia esté ligada a la jubilación, tanto la acumulación del ahorro necesario para la constitución de aquella como la propia renta generada disfrutarán de un tratamiento fiscal que también conviene tener en cuenta para la planificación de la jubilación. En efecto, la jubilación es uno de los momentos clave del ciclo vital que afecta todos los trabajadores, y constituye uno de los pilares de más larga e intensa tradición de la protección social en todos los países del mundo, sea cual sea su nivel de desarrollo.
De forma general, la principal fuente de ingresos tras la jubilación es la pensión que proporciona un sistema público, si bien es habitual que se produzca una reducción de los ingresos, dado que el salario previo a la jubilación suele ser mayor que el importe de la pensión de jubilación pública obtenida. Para cubrir esta reducción de ingresos es conveniente planificar la percepción de una segunda renta de jubilación con suficiente antelación y considerar la idoneidad de contratar productos de ahorro previsional que, acumulando este a lo largo de la vida laboral, permitan generar unos ingresos complementarios durante la jubilación. Pero, además, la racionalización de los sistemas públicos de pensiones en todo el mundo, para hacerlos más sostenibles, está obligando a reducir las promesas de mantenimiento del poder adquisitivo de las pensiones, lo que desemboca en el reto de la suficiencia de aquellas. Es precisamente en este contexto en el que las rentas vitalicias adquieren un protagonismo esencial frente a otros productos que persiguen el mismo fin de proveer a los jubilados de rentas complementarias, ya que la renta vitalicia garantiza que ningún ahorrador sobreviva a sus ahorros de manera muy flexible, eficaz y eficiente.

Amados lectores, el verano ha llegado con toda su intensidad; los que vais de vacaciones, que las disfrutéis, que sirvan para cargar las pilas y conocer mundo, porque ya sabéis, para conocer “viajar y leer”.

gonzalo garcía vázquez foto autor| Gonzalo García Vázquez
Experto financiero & Inmobiliario