Los ramos leoneses más antiguos del mundo

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Esta Navidad tenemos la suerte de poder visitar los dos ramos leoneses más antiguos del mundo, uno que data del año 1882 y se encuentra expuesto en el Museo de las Alhajas de la Bañeza y otro fechado en el periodo de 1819 a 1839  que  atesoraban en la exposición de Artesanos Leoneses de Cembranos y ahora se puede visitar hasta el 5 de enero en su tienda de la calle Buen Suceso 29 en horario de lunes a sábados de 10:00 a 14:00 y de 17:00 a 20:00 h, y los domingos de 11:00 a 14:00h (En la imagen superior) ¡No te lo pierdas!

Ramo Leonés del Museo de las Alahajas de La Bañeza

Esta tradición milenario que cada vez está siendo más popular entre los leoneses tiene unos matices muy interesantes. Doña Nieves Aguilera Domínguez, encargada de vestir y adornar el ramo radicado en el Museo de las Alhajas, nos explica el proceso.

  1. El armazón.
  2. La vestidura.

Para el armazón: puntillas de tira bordada del s. XIX, lazos de seda bordados de diferentes anchos y vivos colores, s. XVIII, y un mantón verde de lana merina bordado, también del s. XIX.

Para cubrir el pie metálico se ha escogido indumentaria de la Valduerna del s. XIX: un manteo de estameña de color naranja con tirana de terciopelo entre dos tiras de abalorio y un mandil de terciopelo con abalorio y flecos de moco de pavo, propiedad de Paula Monroy, se puede ver sus iníciales.

3. Los adornos

Dulces y frutos de la temporada y también de la zona: roscas blancas, caramelos, manzanas rojas y verdes, nueces y castañas.

Para el adorno vegetal, recordando su origen arbóreo como culto a la fertilidad y preludio de la primavera, ramas de tejo, es duro y aguantará bien todas las Navidades.

Las velas: luz para festejar el inicio del alargamiento de las horas solares, normalmente 12, una por cada mes del año; en este ramo, calculando el espacio, solo se colocan 3 por cada lado.

  1. Materiales varios para completar esta pequeña obra artesanalmente:

Chinchetas, alfileres, imperdibles, grapas, adhesivo de doble cara y pistola de silicona caliente. Demasiadas cosas, pero la madera es muy dura, las chinchetas se resisten y hay que ir solucionando los problemas que surgen.

Sobre el armazón de madera se colocan las puntillas, por detrás de las tablillas, queremos que la madera se vea, a continuación el mantón de lana merina, se recoge y da forma para ajustarlo al armazón, que sólo cubra la parte posterior y que los flecos de las esquinas no cuelguen demasiado, a la misma altura que el pico central. Se pone el adorno vegetal en los vértices, metido entre las cuerdas existentes desde hace años, se refuerza y se da forma con el mismo tipo de cuerda. En los vértices laterales atamos los lazos con grandes lazadas y en el vértice superior se coloca extendida una colonia adornada con lentejuelas.

Los adornos se atan, en este caso con sutás, trenza plana de hilos de algodón, y se cuelgan de la tablilla central buscando una simetría de alturas y colores; se ponen las velas, bien sujetas con cera; se tapa el pie del ramo con el manteo y mandil y se coloca una cesta con caramelos, nueces y castañas.

Espero que el resultado sea de su agrado, y les animo a mantener y extender esta tradición leonesa, y como belenista, también les animo a ponerlo al lado el Nacimiento.

 

Descubrimos también unas pinceladas de lo que el cepedano Natal comparte en su web www.telamarañas.es

ORIGEN Y EVOLUCIÓN DEL RAMO LEONÉS

El culto a los árboles y sus ramas o ramos se remonta al Neolítico, que es cuando tiene origen la agricultura y la ganadería. Los Celtas consideraban que el poder fecundante de la Madre Tierra residía en los árboles de una manera especial. No obstante, para poder sembrar, necesitaban «rozar» o «roturar» y quemar bosque. Poco a poco los árboles y su poder protector, como morada de la deidad, se alejaron de los poblados y no llegaba con suficiente fuerza la protección divina. Por esta razón decidieron traer, en ocasiones especiales, algún árbol a los pueblos. Ese fue el origen de los «mayos».

Posteriormente, la iglesia trató de cristianizar estos ritos paganos. Al principio, el árbol sagrado fue el roble, pero después también otros, e incluso los frutales, fueron copando el carácter sacro: el Domingo de Ramos, el Ramo que remata la casa finalizada, etc.

En la provincia de León el Ramo entró en el templo rodeado del canto del Ramo como «árbol del Niño Jesús». Por esta razón se entroniza justo el día del Nacimiento del Niño-Dios.

El Ramo leonés es una de las señas de identidad de la cultura leonesa. El Ramo era generalmente de manzanas o de cera (velas). En el Ramo se colocaba una gran cesta de manzanas perfectamente alineadas. Las más antiguas fueron rojas camuesas, un manjar casi perdido que aparece en el Catastro del Marqués de la Ensenada.

El Ramo se cantaba en la Misa de Gallo, a celebrar el 24 de Diciembre a las doce de la noche. En Ferreras se celebraba y se celebra siempre la Misa de Gallo.

El Ramo permanecía dentro de la iglesia hasta el día de Reyes, perfumando el recinto sagrado durante todos estos días. Las jóvenes aprovechaban para vender rifas, y el sorteo se celebraba el día de Reyes a la salida de misa. Las cantidades obtenidas se destinaban a misas o novenas por las obligaciones de los vecinos del pueblo.

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