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Cuando Debby era pequeña se enamoró de los caballos. Cuando tenía 18 años se compró a Kobus su primer caballo y se hizo con un carruaje. Juntos cruzaron Holanda entera y después parte de Europa. Fue una experiencia inolvidable viviendo las 24 horas del día al lado del caballo. Cuando llegó a España Debby se enamoró otra vez. Ahora con los paisajes y la gente de esta parte del mundo.

DSC_5212Mientras viajaban, Kobus cada poco tiempo necesitaba herrajes. Y cada vez lo herraba un herrador distinto. A veces bien y a veces bastante mal, dejando el caballo cojo. Debby soñaba una vida entre caballos y a consecuencia de la necesidad de poder herrar ella misma a Kobus regresó a Holanda para apuntarme en la escuela de herradores. Se graduó después de dos años de curso en el año 1999.
Durante las prácticas, con un maestro-herrador en el curso y después herrando por su cuenta en Holanda y España ha llegado a conocer a muchos jinetes y amazonas. Debby se dio cuenta de que la mayoría de estas personas nunca tenían la oportunidad de relacionarse con su caballo de la misma forma que ella había vivido. Le asombró la falta de entendimiento entre humano y caballo y la falta de una educación básica para los niños. Así se fomento su deseo por transmitir sus conocimientos y experiencias a través de un Ponyclub.

Todo comenzó cuando se encontró en una esquina de una cuadra un poni medio muerto, tenía sus cascos muy descuidados, casi de medio metro. El dueño se acercó y susurró avergonzado algunas excusas. “¡Yo se los arreglaré!” le dijo Debby y se llevó el poni para casa. Tras recuperarse con sus cuidados fue el primer miembro del equipo de ocho ponis que forman hoy en día el Ponyclub León.
Con los primeros ponis empezó dando paseos a los niños en las fiestas de los pueblos. Pronto le salió la oportunidad de dar clases con ellos en las instalaciones de la Fundación Carriegos. Aquellos fueron los únicos ponis pequeños en toda la provincia, tan domados como para dejar montar solos a niños pequeños. Después de vivir tantos buenos años allí se fue a dar clases en las bonitas instalaciones del Club hípico Marialva en Santovenia del Monte donde el Ponyclub León estaba floreciendo.

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El aprendizaje de los niños que ella realiza es a través del juego, el movimiento y la diversión. Por eso propone una variedad de actividades. Un programa amplio y completo: Poni- juegos, volteo, enganche, paseos y el trabajo pie a tierra. “Si los niños aprenden todos los aspectos de la equitación el poni será su amigo” apunta Debby. “Requieren una educación no solamente técnica. Sin cariño y afecto no es eficaz”.
Todo está adaptado a las edades de los niños. Los que quieren pueden comprobar todo lo que han aprendido a través de los exámenes llamados “Galopes”, que son las pruebas de la Real Federación Hípica Española.
Las clases se realizan en un ambiente de compañerismo entre todos, los alumnos de diferentes edades, los instructores y los padres. Si quieres conocer más acerca del Ponyclub serás bienvenido el próximo día 30 de septiembre en su jornada de puertas
Si quieres obtener más información entra en www.ponyclubleon.org o llamando al teléfono 608 323 862 (Debby). Centro Hípico Marialva – Santovenia del Monte (León) Facebook: PonyclubLeón