Vigorexia: Obsesión por el cuerpo.

 

     La vigorexia es un trastorno o desorden emocional que implica una obsesiva preocupación por el aspecto físico y una visión distorsionada de la propia imagen.

En septiembre de este año fallecía un fisicoculturista que era considerado el brazo más grande y grueso del mundo (su bíceps medía 55 centímetros de diámetro), Daniele Secarrecci, que murió a los 33 años de edad, al parecer víctima de un ataque al corazón. Se sospecha que ingería esteroides para conseguir aumento de su masa muscular y realizaba sesiones maratonianas de ejercicio en gimnasios. Esta víctima podría ser perfectamente ejemplo de un trastorno emocional que empieza a ser preocupante: la vigorexia, también denominada dismorfia muscular, anorexia nerviosa inversa o complejo de Adonis.
 
La vigorexia es un trastorno o desorden emocional en el que la persona se obsesiona por su estado físico hasta niveles patológicos. Tienen una obsesión tan grande por el aspecto físico que pasan mañana y tarde en el gimnasio, se miran siempre en el espejo y nunca se encuentran satisfechos con su cuerpo, viéndose débiles y pequeños. Además de dedicarse compulsivamente al ejercicio físico, también modifican la alimentación realizando una dieta poco equilibrada en donde la cantidad de proteínas y carbohidratos consumidos es excesiva, mientras que la cantidad de lípidos se reduce. Abandonan las relaciones sociales y descuidan otros aspectos de su vida, para dedicar todo su tiempo a entrenar. La adicción al ejercicio se acompaña de un consumo abusivo de sustancias como esteroides anabólicos, con el fin de aumentar la masa muscular y conseguir un cuerpo musculoso. Estas sustancias pueden presentar graves efectos secundarios como impotencia, aumento de glándulas mamarias, caída del cabello, cambios de humor, enfermedades de corazón y de hígado, etc.
 
Existen algunos factores posibles de riesgo que contribuyen a este trastorno: La intimidación y/o burlas continuas durante la etapa escolar, la falta de armonía en la familia, un nivel alto de autoexigencia, la baja autoestima, la tensión severa, la baja tolerancia a la frustración, el enfoque estético y la influencia de los cánones de belleza impuestos por la sociedad y los medios de comunicación donde se fomenta el tener un cuerpo musculoso y esbelto como algo esencial para tener éxito en la vida. 
 
Algunos de los problemas que puedan surgir como consecuencia de la vigorexia son: Músculos, articulaciones y tendones dañados. Odio de sí mismo. Malas relaciones, vida social afectada negativamente. Interferencia con el trabajo y la escuela. Incapacidad para relajarse sin preocuparse constantemente sobre el juicio de los demás. Depresión, suicidio. Efectos peligrosos de los esteroides y otras drogas de culturismo. Además, la carga de excesivo peso durante las sesiones en el gimnasio resiente los huesos, músculos y articulaciones, especialmente los de los miembros inferiores, y puede provocar esguinces y desgarros.
 
Aunque es una enfermedad muy similar a la anorexia, se dan unas importantes diferencias: La auto-imagen en la anorexia es de obesidad mientras en la vigorexia es de debilidad y falta de tonicidad muscular. La anorexia es más frecuente en mujeres y la vigorexia en hombres. En el abuso de medicación, se utilizan laxantes y diuréticos en la anorexia y esteroides anabólicos en la vigorexia.
 
El tratamiento indicado debe combinar una terapia psicológica, farmacológica y nutricional. Obviamente, es importante reducir el número de horas dedicas a practicar ejercicio y sustituirlo por otras actividades donde la socialización con otras personas sea clave para que adquieran nuevos hábitos y aficiones.
 
Juan Carlos Alcántara Amigo (Psicólogo)
Mail: alcantaramigo@yahoo.es