lunes. 08.08.2022

Un cambio de última hora en la PAC sitúa de nuevo al maíz en la “casilla de salida”

Las dos opciones que se presentan a los productores de maíz son malas: una obliga a cultivar menos maíz y la otra a percibir menos ayudas

MANIFESTACIÓN DE LOS AGRICULTORES DE MAIZ FRENTE A LAS PUERTAS MINISTERIO AGRICULTURA
MANIFESTACIÓN DE LOS AGRICULTORES DE MAIZ FRENTE A LAS PUERTAS MINISTERIO AGRICULTURA

Los últimos documentos de la reforma de la PAC apuntaban a una suavización en las medidas orientadas a exigir la rotación y diversificación de cultivos en las explotaciones agrícolas, medidas que comprometían zonas de monocultivo como es el caso del maíz en la provincia de León. La presión ejercida por organizaciones como ASAJA había conseguido una rotación  cada cuatro años, en vez de anual, así como la posibilidad de acogerse a un ecoesquema, el P5, consistente en dejar “superficies no productivas y elementos del paisaje”, que era más beneficioso para los cultivadores de maíz que el ecoesquema de “rotación de cultivos”, el P3. En ambos caso, los agricultores percibían una ayuda fijada en 156 euros por hectárea.

En el momento en el que salió a exposición pública el documento Plan Estratégico de la PAC 2023-2027 para España, el 30 de noviembre, se cambiaron los importes de las ayudas, de forma que los que se acojan al ecoesquema P5 verán reducida la ayuda a 56 euros por hectárea. Esta ayuda es la misma para la agricultura de secano y para la de regadío, algo absolutamente ilógico.

Ahora la tesitura de los productores de maíz es acogerse al ecoesquema de mayor rotación de cultivos, o al de dejar superficies no productivas y elementos del paisaje. En el primer caso, la ayuda es mayor, al suponer 156 euros por hectárea, pero a cambio se ven obligados a rotar todos los años al menos el 40% de sus tierras, y dedicar al menos un 10% a cultivos mejorantes de los cuales la mitad serán leguminosas. Quienes elijan la segunda opción, es decir, la de dejar un 4% adicional de tierras sin cultivar y elementos del paisaje, verán reducida su ayuda a 56 euros por hectárea, lo que para un productor de 80 hectáreas, teniendo en cuenta la degresividad que se aplica según los casos, le supone una pérdida económica anual de 5.105 euros.

Así las cosas, de no modificarse el Plan que se ha sacado a información pública, el productor de maíz, respecto a la situación actual, tendrá que rotar todas las parcelas a más tardar al cuarto año, y verá reducida su siembra de maíz en el 6,6% al reducirse 5 puntos porcentuales el porcentaje del cultivo mayoritario, algo que viene impuesto por la “condicionalidad reforzada”.  A la hora de elegir el ecoesquema, tendrá que optar por perder una cantidad importante de ayudas si se acoge al que es más favorable, o reducir todavía más la superficie de maíz bajando 15 puntos porcentuales (20%) respecto a la situación actual. El ministerio de Agricultura, con el texto del Plan Estratégico de la PAC para España, hace elegir al agricultor productor de maíz entre “susto o muerte”.

Un cambio de última hora en la PAC sitúa de nuevo al maíz en la “casilla de salida”
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