jueves. 30.06.2022

La Generación del 36

La Generación del 36

Tenía muchas ganas de escribir sobre la generación de 1936, la verdad es que no encontraba el momento idóneo, pero este momento ha llegado.

La generación del 36 ha sido una generación excepcional, unas gentes que sufrieron en sus carnes, la irresponsabilidad de unos políticos sin escrúpulos, que por motivos partidistas y personales los condujeron a una guerra fratricida e incivil, durante la cual se desvanecieron muchos sueños e ilusiones, se generaron heridas incurables, daños irreparables, que solamente el perdón y la altura de miras ha podido superar.

Personalmente mis dos abuelos (uno en el bando nacional , perseguido por Girón y otro en el bando  republicano, “echao” al monte y perseguido por los nacionales) vivieron y sufrieron las causas, el desarrollo y las consecuencias, de unos políticos que llenaron de gasolina las calles de España y nos trajeron el desastre nacional que todos conocemos, pero familiarmente decidimos que esa fue la guerra de los abuelos y al que le tocó enterrar, enterró; y al que le tocó desenterrar, desenterró, sin más “paripés” sin ganadores o perdedores , porque perdimos todos.

¿Y por qué es importante recordar estos hechos? Porque curiosamente en la casta política , se están repitiendo muchos apellidos ilustres de hijos y nietos, que siguen ejerciendo la política como “modus vivendi” y que desgraciadamente no han mejorado-rectificado, los errores de sus antepasados familiares (quizás sea un asunto genético para estudiar).

Mi afición a la historia y a las películas y documentales de los albores del siglo XX, me están trayendo una semejanza a lo que veo hoy, en el siglo XXI en color y 3D y si no hay quien lo remedie, nos conduce a resultados similares.

Albert Einstein definió la locura como: “Hacer lo mismo una y otra vez, y esperar resultados diferentes”; personalmente creo que seguimos instalados en la locura.  Me podréis decir: “estamos en el siglo XXI, en la Unión Europea, etc”; Gonzalo lo que tu planteas como posibilidad es de todo punto imposible; os animo a reflexionar. ¿Qué políticos nos gobiernan?, ¿por qué son aforados y tienen  un trato distinto con la justicia diferente al resto de los españoles?, ¿por qué no son juzgados como el resto de los ciudadanos, cuando no administran como “buen padre de familia” los recursos públicos o los malversan con multitud de triquiñuelas y testaferros, para que no les salpique?, ¿por qué siguen utilizando a los ciudadanos como arietes para sus fines personales y sus Reinos de Taifas?.¿Pero es tan difícil darse cuenta de lo que está sucediendo o los ciudadanos estamos adormecidos?

La generación del 36 fueron unos cracs, levantaron una España en ruinas, trabajaron de “sol a sol”, lucharon como titanes por sacar a sus familias adelante, unos lo pudieron hacer en el país y otros emigraron por el mundo, dando lo mejor de si mismos y siendo ejemplo de sacrificio, esfuerzo y valores (has leído bien “sacrificio, esfuerzo y valores”) por donde fueron; y como me comentaba un buen amigo, en todos los países de Europa querían “trabajadores españoles”, porque no daban problemas y eran eficaces en su trabajo; y ahora resulta que se dice en España que los trabajadores españoles son vagos e ineficaces ;y yo me pregunto ¿qué responsabilidad tiene de esta percepción la casta sindical?. ¿O es que resulta que el trabajador español cuando está en el extranjero, es querido y apreciado por los empresarios europeos y en España al estar contaminado con los mismos virus sindicalistas que incendiaron la generación del 36, se pone al ralentí y saca las banderolas?

Sinceramente, creo que debemos reflexionar sobre los que nos dirigen, tanto en lo político como en lo sindical, analizar cuáles son sus verdaderos fines, como se ganarían la vida si no estuvieran en la mamandurria del poder (como me gusta este “palabro”).

Los chinos son vagos al lado de la generación del 36

Cambiando de tercio y para no “fogonearme, el otro día me sorprendió una frase que dijo el poeta Mario Benedetti: ¡Ahora que sabíamos todas las repuestas, nos cambiaron todas las preguntas! Y es que señoras y señores, la economía española está encadenada a una serie de círculos viciosos muy difíciles de romper. Cualquier decisión que se toma refuerza uno de esos círculos y lo que aparentemente es bueno y necesario acaba convertido en un gran impedimento que nos hunde más en la crisis. Como en los trabalenguas infantiles debe venir un descirculizador que lo descirculice y que a modo de héroe rompa con su espada este nudo gordiano.

En esta superestructura europea todo se ha complicado muchísimo y más con la crisis. Dependemos de humores políticos, de declaraciones de quién se encuentre un micrófono, de filias y fobias de las empresas de rating, de campañas de desprestigio de unos contra otros y, por supuesto, de nuestros desmanes y la disciplina o rebeldía del gasto entre regiones. Son miles de factores que nos afectan y que, en cierta medida, tampoco podemos controlar. La política monetaria se cedió con el euro y siempre va encaminada –así lo dicen los estatutos del propio Banco Central Europeo (BCE)– a cumplir, en primer lugar, los intereses de los grandes socios.

Pero esto no fue siempre así. Hubo un tiempo no muy lejano cuando Luis Ángel Rojo era gobernador del Banco de España que firmaba los billetes y decidía la política monetaria, que todo estaba en nuestras manos. Entonces, el Banco de España se marcaba como principal objetivo controlar la siempre desbocada inflación española. ¡Era imposible bajar del 4% anual! Una inflación que tenía un culpable concreto, palpable, hasta comestible: la carne de pollo. El que dicen antepasado del dinosaurio era siempre el culpable de que nuestra inflación se saliera de madre. Una especie de animal totémico al que mensualmente rendíamos pleitesía en la explicación del IPC.

Todo mucho más sencillo y digerible. Ni Olli Rehn, ni Merkel, ni Monti, ni el triste de Draghi. Todo se arreglaba echando la culpa a la gallina que se estaba poniendo cara. Gallina, inflación, tipos de interés como ecuación fácil de entender y sobre todo, de batir. Ahora, cualquiera se aclara.

Os dejo una foto durante un paseo en barco en Miami, con su skyline al fondo.

Gonzalo García Vázquez

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