domingo. 03.07.2022

Pánico en el Imperio Romano

Pánico en el Imperio Romano

 


“El famoso ‘pánico’ del año 33 DC, ilustra la situación y las complejas interrelaciones de los bancos y el comercio en el imperio romano. Augusto hizo troquelar grandes cantidades de monedas, y también fue un derrochador en gastos del estado, porque él se apoyaba en la teoría de que mayores cantidades de dinero, intereses bajos y precios ascendentes, ofrecerían incentivos para un progreso económico. Ese, también, fue el hecho, pero como esa situación no podía continuar por tiempo indeterminado, ya en el año 10 AC llegó haber una reacción contraria cuando el flujo de dinero tuvo un fin repentino. Tiberio recordó la teoría contraria, según la cual, un curso de extremo ahorro sería lo más provechoso para la economía. Él bajó los gastos del estado al mínimo, decretó una fuerte limitación del flujo de dinero, y acumuló 2.700.000.000 sestercios como tesoro del estado.

La escasez de dinero resultante continuó empeorando, porque grandes sumas fluían hacia el oriente para la importación de bienes de lujo. Los precios bajaban, los intereses aumentaban, los acreedores recaudaban la totalidad de las deudas de los deudores, y el servicio de préstamo de dinero se agotó casi por completo. El senado hizo el intento de frenar la exportación de capital, al disponer que un alto porcentaje de los bienes de los senadores debiera ser invertido en bienes inmobiliarios italianos. Por esta razón, los senadores exigieron la devolución de los préstamos por ellos otorgados y rescindieron las hipotecas, para poder echar mano en los capitales y, de este modo, la crisis tomó un curso aun peor. Cuando el senador Publius Spinther informó al Banco de Balbus y Ollius que él debía retirar 30.000.000 de sestercios para cumplir el nuevo reglamento, dicha institución de crédito tuvo que declararse en quiebra.

Al mismo tiempo, la empresa Seuthes e Hijo perdió tres barcos cargados con valiosas especias, y la gran tintorería de Malco en Tiro se declaró en bancarrota. Como la Casa Bancaria romana de Maxiumus y Vibo había otorgado altos créditos a ambas empresas, iban aumentando los rumores de una quiebra de este Banco. El mismo tuvo que cerrar cuando los inversores quisieron retirar su dinero en forma inmediata. Poco después, otra Casa Bancaria, la de los Hermanos Pettius, también cesó los pagos. Casi al mismo tiempo, llegó la noticia de la quiebra de grandes Bancos en Lyons, Cartago, Corinto y Bizancio. En Roma, una Casa Bancaria tras otra cerraba. El préstamo de dinero ya solamente era posible con tasas de intereses que se encontraban por encima del límite superior legal. Tiberio, finalmente, reaccionó a esta crisis, retirando el decreto con respecto a las compras de tierras de los senadores, y distribuyendo 100.000.000 sestercios a los Bancos. Este dinero debía ser otorgado en préstamos, sin intereses, por un plazo de tres años. Como garantía para estos préstamos debían servir los bienes inmobiliarios. Esta medida obligó a los prestamistas privados a una reducción de sus tasas de intereses. Repentinamente, volvió a haber dinero en circulación, y la confianza en la economía volvió a aumentar nuevamente.”

Si leemos este informe atentamente, notamos que llevó algunos años hasta que el desarrollo de estos acontecimientos, finalmente, llegara a una catástrofe que afectara a la totalidad del mundo conocido en ese entonces. Se trataba de hecho de una crisis financiera mundial. Con toda seguridad, por lo menos algunos de los sucesos mencionados por el autor, ocurrieron cuando Jesús aun vivía, posiblemente hacia fines de Su servicio en esta tierra. Tácito, el historiador romano de esa época, escribe, en sus anales, acerca de las medidas financiero-políticas del César Tiberio: “La destrucción de las fortunas privadas incrementó la decadencia económica, hasta que, finalmente, intervino el César y repartió entre los Bancos cien millones de sestercios, juntamente con la exigencia de otorgar préstamos sin intereses durante tres años, en caso de que, el que tomaba el crédito, pudiera darle al estado una garantía por el doble del importe prestado, en forma de bienes inmobiliarios. De este modo, otra vez se pudieron otorgar créditos y, paulatinamente, también volvieron los prestamistas privados.”

Tal como en ese entonces, también en la actualidad algunos Bancos centrales siguen la misma política, aumentando la cantidad de dinero, manteniendo bajas las tasas de intereses y creando condiciones para el flujo de dinero y el otorgamiento de créditos. Cuando intervino el César romano, para volver a impulsar la economía, él introdujo enormes sumas de dinero en los Bancos de ese entonces. Los informes hablan de cientos de millones de sestercios (una unidad monetaria de la vieja Roma). ¿Es posible que esta crisis financiera, del mundo de aquel entonces, pueda haber alcanzado su punto culminante justamente en el año en que Jesucristo fue crucificado? La quiebra de varias Casas Bancarias ya había comenzado en el año 32 DC, continuando hasta el año posterior. Conocemos la fecha exacta de la crucifixión. Fue el 14 de abril del año 33 DC, (cumpliendo así las profecías del profeta Daniel). Por eso, podemos confirmar que el mundo romano de aquellos tiempos, de hecho, fue sacudido por una crisis económica y financiera cuando la vida terrenal de Jesucristo se acercaba a su fin. G.A.D. Jesús de Nazaret “Resucito y vive, no quedo clavado en la cruz”, El cumplió su palabra y podemos confiar en sus promesas; qué GRAN DIFERENCIA existe entre el evangelio (te animo a que lo leas) y las religiones “supuestamente cristianas”.

Amados lectores os dejo una foto de una apacible siesta española en un banco público en Nueva York. bueno lo del banco público lo trataremos D.M. en otro artículo.

Gonzalo Vázquez García

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