jueves. 18.07.2024

En los últimos tiempos, hemos sido testigos de un proceso de destrucción de árboles en nuestras ciudades y áreas urbanas que resulta difícil de comprender, especialmente en el contexto del cambio climático que enfrentamos. Un ejemplo cercano es lo que está ocurriendo en la ciudad de León, donde se están talando árboles saludables de manera indiscriminada en diversos puntos de la ciudad, como los chopos en Saenz de Miera, el "Corredor Verde" de Nocedo y los pinos de la calle Truchillas.

Una ciudad con una densa cobertura arbórea que crece de manera saludable representa beneficios significativos para el medio ambiente, la sociedad y la salud pública. Favorece la biodiversidad y puede reducir las temperaturas máximas urbanas hasta en 5 a 10°C. Los árboles funcionan como "aspiradoras" de dióxido de carbono (CO2), contribuyendo al equilibrio del ecosistema y ayudando a eliminar aproximadamente dos tercios de las emisiones relacionadas con la actividad humana.

Es importante destacar que, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la contaminación del aire representa uno de los mayores riesgos ambientales para la salud. La reducción de la contaminación del aire puede tener un impacto significativo en la morbilidad relacionada con enfermedades como accidentes cerebrovasculares, enfermedades cardíacas, cáncer de pulmón y enfermedades respiratorias crónicas y agudas, incluyendo el asma.

Frente a estos hechos, desde Alantre, solo podemos atribuir la tala masiva de árboles a una falta de atención, planificación deficiente y un enfoque exclusivamente económico, sin sensibilidad ni visión de futuro. Según las normativas, la decisión de tala solo debería tomarse en caso de enfermedad o daño a los árboles. Esto es algo que se comprende en muchas ciudades europeas, que están trabajando en la renaturalización de sus entornos urbanos para protegerse del calentamiento global, promoviendo ciudades más saludables y reduciendo la contaminación.

Un ejemplo notable es la ciudad de París, que ha decidido eliminar el 40% de las superficies asfaltadas y aumentar la cobertura vegetal y arbórea, con la aprobación de un nuevo plan urbanístico "bioclimático". Este plan tiene como objetivo alcanzar los diez metros cuadrados de áreas verdes por habitante, siguiendo las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), a través de la expansión de parques existentes y la creación de nuevos espacios verdes. Además, prevé reducir la impermeabilización del 40% del espacio público en los próximos años, reemplazando superficies de hormigón o asfalto por áreas permeables. Estas acciones están en línea con las recomendaciones de científicos y expertos para mitigar los efectos del cambio climático.

Para Alantre, la valiente y sabia decisión de París debe servir como ejemplo a seguir en todas las ciudades de la región de León. Es esencial que dejemos atrás la lógica de la expansión del cemento y adoptemos modelos más sensatos y en consonancia con los objetivos marcados por las Naciones Unidas para abordar las consecuencias del cambio climático y el calentamiento global.

Concejo de Medioambiente y Políticas Energéticas Alantre

Alantre se preocupa por el proceso arboricida que se está viviendo León