sábado 27/11/21

La expropiación de dos casas en la muralla tardorromana otro impulso para su recuperación

El alcalde ha destacado que este proyecto quiere “evitar el progresivo deterioro por contaminación de estos espacios históricos y promover el conocimiento histórico y arqueológico de la muralla romana”.​

Expropiación dos casas en Avenida de los Cubos
Expropiación dos casas en Avenida de los Cubos

El acuerdo de la Junta de Gobierno Local de esta mañana, 5 de noviembre, de iniciar el expediente de expropiación de los inmuebles 9 y 29 de la avenida de los Cubos, es otro paso firme en el ambicioso proyecto de peatonalización de la calle Carreras y de la avenida de los Cubos, cuyo objetivo es poner en valor y rescatar para el disfrute ciudadano de la muralla tardorromana de los siglos III y IV, actualmente oscurecida por el intenso tráfico que circula por estas calles.

Los dos edificios que ahora se quieren expropiar son los que en peor estado de conservación se encuentran en esta avenida. La autorización del gasto para estas expropiaciones es de 240.000 euros. Tras este acuerdo se abre un plazo de información pública de 20 días.

La ejecución de este proyecto de peatonalización será paralela al desarrollo de la Ronda de Penetración Norte, actualmente en fase muy avanzada de expropiación de los edificios situados entre las calles Fernando I y Alfonso el Justiciero. Esta ronda permitirá desviar el tráfico desde la plaza del Espolón hasta la calle La Palomera, liberando la calle Carreras y avenida de los Cubos.

Hay dinero disponible para hacer realidad los dos grandes proyectos. Dos millones de euros   para expropiaciones y diseño de la Ronda Interior, a cargo de los fondos europeos del Plan Edusi León Norte; y 1.180.736 euros, a cargo en gran parte del 1,5% Cultural del Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana,  para peatonalizar y poner en valor la calle Carreras y la avenida de los Cubos, hasta el tramo final que ya se peatonalizó hace años.

Una vez concluidos estos proyectos entrará en servicio un gran cinturón peatonalizado que irá desde el final de la avenida de Ramón y Cajal, con la construcción de un nuevo vial peatonal que atravesará la Era del Moro y las inmediaciones del Molino Sidrón, cruzará la plaza del Espolón, hasta entroncar con la zona ya peatonalizada de la avenida de los Cubos que llega hasta la Catedral.

Todo este largo y ancho cinturón urbano se dotará con amplias zonas verdes, arbolado, bancos, iluminación adecuada y se pavimentará todo el suelo al mismo nivel para facilitar la movilidad universal, a  la vez que se reservará el espacio adecuado para el tránsito ocasional de vehículos de emergencia o de cocheras de los vecinos.

Un hito histórico

El proyecto de peatonalización de la calle Carreras y avenida de los Cubos, complementario con el no menos importante proyecto cercano de la Era del Moro, impulsará la recuperación de la muralla tardorromana, su historia y los recorridos peatonales extramuros, lo que permitirá mostrar este monumento de gran importancia histórica y artística a los ciudadanos y visitantes.

El alcalde, José Antonio Diez, ha asegurado que este proyecto es “un hito histórico para la ciudad y los ciudadanos”, lo que permitirá “evitar el progresivo deterioro por contaminación de estos espacios históricos y promover el conocimiento histórico y arqueológico de la muralla romana”.

La muralla

El recinto amurallado de la calle Carreras y de la avenida de los Cubos es el perímetro más antiguo del pasado romano de la ciudad, que se corresponde con el primitivo trazado del recinto del campamento de la Legio VII Gemina, asentada en esta zona desde el año 74 d. C.

La muralla visible hoy se levantó adosada al exterior de la cerca del campamento romano, un muro de 1,80 metros de ancho, hecho con un núcleo de hormigón y un parámetro externo  de opus vitatum. Se trataría de una muralla tardorromana, erigida a finales del siglo III o a comienzos del IV, en sustitución de la más antigua ya citada. En la construcción de la muralla tardorromana se utilizaron abundantes materiales epigráficos reutilizados de cementerios y edificios romanos anteriores.

Los cubos o torres de planta de semicírculo peraltado, de 8,25 metros de diámetro, se disponen a lo largo de todo el recinto regularmente cada 15 metros. El grosor del muro es de unos 7 metros y su altura, donde no se han elevado las torres, va de 8,70 a 10,50 metros.

La muralla perduró durante toda la Edad Media y su última gran adecuación y refortificación se llevó a cabo a comienzos del siglo XIX con motivo de las guerras carlistas.

La expropiación de dos casas en la muralla tardorromana otro impulso para su recuperación
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