jueves. 04.06.2026

“Sonrisas sin fronteras” no ha sido solo un proyecto solidario: ha sido una experiencia pedagógica innovadora, en la que 39 estudiantes del Grado en Educación Primaria de la Universidad de León han unido teoría y práctica, compromiso social y metodología activa. A lo largo de los meses de marzo a junio, bajo el paraguas del Grupo ASEDOS (Aprendizaje Servicio - Docencia comprometida socialmente), y coordinados por el profesor Jorge de Juan Fernández, los estudiantes universitarios han llevado a cabo una intervención educativa que combina aprendizaje-servicio (ApS) y aprendizaje basado en juegos, con el objetivo de promover la justicia social desde la infancia.

La acción se desarrolló en colaboración con Cáritas de la Agrupación Parroquial “San José”, en una ludoteca a la que acuden menores de entre 6 y 12 años en riesgo de exclusión social. Allí, los futuros docentes diseñaron e implementaron actividades lúdicas con fines pedagógicos, alineadas con los contenidos curriculares del grado y adaptadas a las necesidades de los niños y niñas.

Innovar para transformar: juego con propósito social

Lo novedoso del proyecto ha sido precisamente su enfoque metodológico. A través del uso del juego como herramienta educativa, cada grupo de estudiantes no solo buscó captar la atención de los menores, sino también transmitir valores, desarrollar competencias y generar inclusión. El acompañamiento previo en las tareas escolares permitió establecer un clima de confianza, sobre el que se cimentó el aprendizaje significativo a través de dinámicas lúdicas estructuradas.

“Nunca habíamos tenido una experiencia tan completa: diseñamos, aplicamos y reflexionamos sobre todo el proceso, sabiendo que lo que hacíamos tenía un impacto real”, comentaba una participante durante la fase de evaluación final. Esta reflexión formó parte de una sesión grupal sistematizada mediante diarios de campo, que no solo permitieron valorar el proceso, sino también identificar aprendizajes profesionales y personales.

Educación con conciencia social

El proyecto partió de un diagnóstico del entorno de la Facultad de Educación, donde los estudiantes identificaron la necesidad de intervenir con menores de familias vulnerables. Esta mirada crítica y comprometida dio paso a la acción, y al establecimiento de alianzas comunitarias. Así, “Sonrisas sin fronteras” se convirtió en una propuesta educativa completa: real, situada, interdisciplinar y transformadora.

Con una media de edad de 20,9 años, el grupo ha demostrado que otra forma de aprender —y de enseñar— es posible: una que une la emoción, el juego, la responsabilidad social y la práctica profesional. Un modelo que puede servir de referente para futuras experiencias universitarias que apuesten por una docencia con impacto social real.

“Sonrisas sin fronteras”: una experiencia pionera en León que une juego, formación...