El incendio de Ribota de Sajambre pierde intensidad, aunque continúa activo

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El incendio forestal de Ribota de Sajambre evoluciona favorablemente tras perder intensidad gracias al descenso de las temperaturas y al cambio de viento. Aunque el pueblo permanece fuera de peligro, los vecinos continúan confinados por precaución mientras los equipos de extinción trabajan para cerrar el perímetro del fuego durante las próximas horas.

El incendio forestal de Ribota de Sajambre ha perdido intensidad con respecto al momento en el que fue declarado de Índice de Gravedad Potencial (IGR) 2. El descenso de las temperaturas y el cambio en la dirección del viento han favorecido la evolución del fuego, que se mantiene a media ladera.

Las autoridades han confirmado que el núcleo urbano no corre peligro. No obstante, los vecinos continúan confinados en sus viviendas por decisión del Centro de Coordinación Operativa Integrado (CECOPI), reunido esta tarde en León.

La carretera de acceso al valle de Sajambre, en el cruce de la N-625 con la LE-2711, ha permanecido cerrada durante varias horas, aunque ha quedado reabierta al tráfico a última hora de la tarde.

Durante la jornada han participado en las labores de extinción 125 efectivos y nueve medios aéreos. A lo largo de la noche permanecerán trabajando 39 profesionales, mientras se continúa definiendo la estrategia para cerrar el perímetro del incendio en las próximas horas.

Las previsiones meteorológicas son favorables y apuntan a un descenso de las temperaturas y a un aumento de la humedad, factores que podrían facilitar las tareas de extinción.

Este incendio ha registrado diferentes fases desde que se declaró el pasado 26 de junio. En un primer momento avanzó hacia la cumbre, una zona de gran pendiente, sin accesos terrestres y con abundante roca suelta, lo que ha dificultado notablemente las labores de extinción.

Además, en el área afectada existe una zona de turberas donde es probable que el fuego haya permanecido latente bajo la superficie para reactivarse durante los episodios de temperaturas más elevadas. A ello se suma que, durante varios días, la niebla cubrió el incendio durante horas, impidiendo la intervención de los medios aéreos. Pese a registrarse humedades cercanas al 100 %, el incendio volvió a reactivarse cuando aumentaron de nuevo las temperaturas y las rachas de viento.

Las fuertes pendientes y la presencia de roca inestable también han obligado a limitar las descargas aéreas en determinados momentos para evitar poner en riesgo a los equipos que trabajan ladera abajo.

Según los responsables de la extinción, el comportamiento de este incendio refleja el nuevo escenario al que se enfrentan los incendios forestales. La acumulación de combustible vegetal, las altas temperaturas y unas olas de calor cada vez más frecuentes, intensas y prolongadas hacen que la vegetación, especialmente el matorral, arda con mayor facilidad y favorezca incendios de gran complejidad.