Adrián Sánchez Fraile, instructor de cursos de Soporte Vital Básico (SVB) y Desfibrilador Externo Automático (DEA) en la asociación Avan León, así como miembro colaborador del Consejo Español de Resucitación Cardiopulmonar (CERCp), ha lanzado un llamamiento a las administraciones públicas para unificar y reforzar la formación en primeros auxilios y reanimación cardiopulmonar (RCP) en la provincia de León y en el conjunto del país.
Sánchez Fraile, también director e instructor de cursos de SVB y DEA del Plan Nacional de RCP y Semicyuc en Eyrsal Emergencias y León Formación, destaca la necesidad urgente de que el Ministerio de Sanidad, el Ministerio de Educación y Formación Profesional y la Junta de Castilla y León lideren, a través del Consejo Interterritorial, una racionalización de las diferentes legislaciones autonómicas en materia de formación en emergencias sanitarias.
“Las paradas cardiacas constituyen uno de los principales problemas de salud pública. Sin embargo, la escasa formación de primeros auxilios entre la ciudadanía leonesa y el alumnado escolar agrava la situación”, advierte Sánchez Fraile.
Alta mortalidad por falta de formación en primeros auxilios
Según el instructor leonés, el alto índice de mortalidad por parada cardiorrespiratoria en la región está directamente relacionado con la baja capacitación de la población. En muchas ocasiones, los primeros intervinientes son ciudadanos sin formación previa, que actúan hasta la llegada de los servicios de emergencia.
Las cifras son alarmantes: el 60% de las paradas cardiorrespiratorias se producen en el hogar y el 40% en espacios públicos, donde una actuación rápida y eficaz puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte. Sin embargo, solo un 4% de la población sabe utilizar un desfibrilador externo semiautomático (DESA).
Un llamamiento a la acción y a la colaboración institucional
Sánchez Fraile insta a las administraciones públicas, tanto locales como nacionales, a implementar programas formativos obligatorios y accesibles en colegios, institutos y espacios comunitarios, con el fin de incrementar la tasa de supervivencia ante paradas cardiorrespiratorias.
“Debemos dejar de ser uno de los países europeos a la cola en formación de primeros intervinientes. Es vital un enfoque integral y colaborativo entre administraciones para mejorar las cifras y salvar vidas”, concluye.
Con esta iniciativa, León podría convertirse en un referente nacional en materia de educación y prevención en emergencias, fomentando una sociedad más preparada y solidaria ante cualquier situación crítica.
