martes. 21.07.2026

Tras los incendios forestales en Castilla y León, que este verano han arrasado más de 140.000 hectáreas, investigadores del Grupo de Ecología Aplicada y Teledetección (GEAT) de la Universidad de León (ULE) advierten que la protección del suelo debe situarse en el centro de las estrategias de restauración.

La catedrática de Ecología Elena Marcos recalca que los primeros meses tras el fuego son críticos y recuerda que “ningún árbol puede prosperar si el suelo que lo sostiene ha perdido sus propiedades”.

El GEAT, con más de 40 años de experiencia en la ecología del fuego, insiste en que el suelo es un sistema vivo y complejo que almacena nutrientes, regula el ciclo del agua y sostiene la biodiversidad.

Las consecuencias más graves de un incendio sobre el suelo incluyen:

  • Pérdida de fertilidad.

  • Aumento de la repelencia al agua.

  • Mayor riesgo de erosión.

Las lluvias posteriores juegan un papel determinante: si son intensas, pueden arrastrar la capa fértil; si son suaves y constantes, facilitan la infiltración de cenizas y la germinación de semillas.

Para reducir estos impactos, los investigadores recomiendan medidas como:

  • Instalación de barreras vegetales.

  • Acolchado con paja.

  • Siembra de especies fijadoras.

  • Construcción de fajinas.

Todas estas actuaciones deben hacerse bajo supervisión técnica, ya que las intervenciones improvisadas “pueden causar más daño que beneficio”.

El GEAT utiliza imágenes satelitales y trabajo de campo para elaborar mapas de severidad y vulnerabilidad, con el fin de priorizar las zonas de actuación. Además, propone la creación de un fondo de emergencia específico que permita actuar sin retrasos burocráticos.

“El reto es grande, pero también lo es la oportunidad: entender que el suelo no es un recurso inagotable, sino un patrimonio frágil que sostiene la agricultura, la biodiversidad y la vida misma. Tras el fuego, su cuidado debe convertirse en una prioridad colectiva”, concluye Marcos.

Proteger el suelo tras los incendios es clave para la recuperación de los ecosistemas