sábado 22/1/22

Tengo la inmensa suerte de ser aficionado a los toros. Cada día más. Cada vez disfruto más. Desde que programo el ir a ver tal corrida a tal sitio, ya lo estoy sintiendo. Porque esto va de sentimientos. Además ahora tengo a mi Carmen que va a cumplir 4 años y que en su corta existencia ya ha presenciado un buen “puñao” de ferias y eso también me ilusiona, que sea una gran aficionada. Pero tengo que confesarles que cada día también, soy más antitaurinos.

Al menos de algunos taurinos.

El otro día leyendo una entrevista a la matadora de toros Conchi Ríos, se quejaba de lo de siempre, del círculo cerrado que hay en este mundo de los toros.

¿Se imaginan a Florentino, que a la vez de presidente del Real Madrid fuera también su entrenador y (si fuera más joven) también jugador? Pues eso es lo que pasa en los toros. Los empresarios de las ferias más importantes, son a la vez ganaderos y apoderados de las figuras. En las ferias que organizan, lidian sus toros y torean sus toreros.

Los carteles son siempre los mismos. Las mismas combinaciones de figuras. Y las mismas exigencias de las figuras, toros “arreglaos”, ausencia de trapío, siempre los mismos encastes, los veedores de los matadores haciendo de las suyas…. Y el empresario tragando. Y el aficionado tragando, aunque la mayoría de las veces no se entera ni de trapío, ni veedores, ni encastes, él ha ido a ver al Manzanares o al Fandi y ya está.

Pues yo cada día soy más anti todo esto, o sea más anti algunos taurinos. Si de verdad eres un empresario taurino y te importa la tauromaquia y quieres vivir de ella ¿no es importante que cuides de tú negocio? Poner en los carteles a dos figuras y uno que torea poco significa darle vidilla a este último. Si todos lo hicieran así, dejarían de torear poco y la oferta de matadores sería más amplia y menos repetitiva. El mismo ejemplo para las ganaderías. Las figuras sólo quieren matar el encaste Domecq y de este encaste, un par de ganaderías solamente.

Hay alrededor de 1500 ganaderías de toros bravos en España. Los Enrique Ponce, Manzanares, el Juli, y demás retahíla, tan sólo les interesa Garcigrande, Juan Pedro y poco más.

Y ya que tienen el poder de exigir, digo yo que también podían acordarse de la cantera de su profesión y exigir a los empresarios que les contratan, que aparte de poner los toros que ellos quieren y de la manera que los quieren, organizaran novilladas en las ferias en las que participen. Aunque a decir verdad, a esto último tenía que sumarse también la administración, porque proporcionalmente es más caro organizar una novillada que una corrida de toros.

Para que esto cambie tenían que sumarse todos, empresarios, figuras, ganaderos y administración. No puede ser que si usted tiene la intención de organizar un concierto de música, negocie con el artista el consiguiente caché, se lo pague y ya está, y si quiere organizar una corrida de toros tenga que pasar por una especie de penitencia que en la mayoría de las ocasiones le obliga a tirar la toalla. De cómo organizar una corrida de toros hablaremos en otra ocasión porque merece la sección entera.

El asunto es que lo de cambiar esto de los toros, a los que están metidos ahí bien arriba, no les interesa para nada porque se lo están llevando calentito cada temporada.

Pero creo que se están equivocando. Es como el boxeador que lleva la guardia baja, al final termina noqueado. Los ataques que está llevando la tauromaquia, de momento, los únicos que han defendido esos ataques han sido los aficionados. Y eso no puede ser. Tienen que ser y por este orden según mi criterio, el estado, los toreros, empresarios, ganaderos y por último los aficionados quienes paren los pies a los falsos animalistas y al movimiento de buenismo y humanización animal que está surgiendo.

¿Se imaginan que fueran las personas que queman carbón en sus cocinas las que se manifestaran en contra del cierre de las minas en lugar de los mineros? ¿O que nos manifestáramos los que comemos pescado en lugar de los pescadores, cuando les cierran caladeros o no les dejan faenar?

Figuras del toreo y empresariosganaderosapoderados, lo mismo que se ponen delante del toro y delante del dinero de las taquillas, hay que ponerse también al frente de la defensa de la tauromaquia que tanto amamos ¿O no la amamos por igual?

Tenemos una sentencia ganada en Cataluña y seguimos sin anunciar un cartel en la Monumental de Barcelona. Cainismo puro y duro.

|Enrique Gómez Arienza.

(Experto en Dirección de Empresas y Actividades Taurinas)

“ANTI" ALGUNOS TAURINOS
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