jueves. 04.06.2026

El domingo como excusa

La última película ganadora de la Concha de Oro de San Sebastián, si algo tiene de especial es la fructífera controversia que está generando. Plantea diversos interrogantes, todos interesantes. Personalmente señalaría el que propone sobre el sentido religioso en el momento actual. Muestra el de los creyentes, reflejados en la figura de una monja de corte dogmático en su posición incontrovertible sobre la creencia de Dios. Un segundo planteamiento, más gregario, sobre la aparente estabilidad social e individual que la creencia religiosa procura, luego por pura instrumentalidad es bueno creer. El tercer planteamiento refleja la posición de una persona no creyente, pero que dice respetar a los creyentes. En medio de estos tres vectores, posicionados ante la fe religiosa, emerge la figura de una adolescente con problemas personales y familiares que toma la decisión de hacerse monja de clausura, buscando la paz espiritual o intelectual. Creo que la mejor síntesis de esta buena película es la que me sugirió un amigo: “…teníamos el mundo roto y ahora metemos a dios en la ecuación”.