Destaparon el ánfora de Pandora: el leonesismo, el bercianismo, el galleguismo, el castellanismo…

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Pandora opening her box by James Gillray

Sí, seguramente sin querer, pretendiendo hacer un bien, abrieron la caja de Pandora, la caja de los truenos y centellas que, inevitablemente, causa enfrentamientos, enfados, dolores de corazón, de cabeza entre el leonesismo político y el leonesismo social (ahora más dividido que nunca), el bercianismo, el galleguismo y el castellanismo, demasiados «ismos» que intentan arrimar el ascua a su sardina, sin reparos, sacando a relucir viejos mapas, viejas historias, viejos derechos, viejas teorías para abrir el apetito de las distintas clientelas y prometerles un gran banquete que les hará justicia y les saciará sus hambres.

Yo, ahora, en este nuevo debate, que ya es muy viejo, todavía no he dicho ni una palabra a pesar de conocer a fondo el asunto y de haber tratado, directamente, con casi todos los «viejos rockeros» protagonistas de esta última explosión identitaria, sentimental, afectiva, idiomática, geográfica, económica, política y reivindicativa.

Todo está ampliamente tratado en multitud de artículos y en libros. Vean, por ejemplo, mis Picotazos Liberales, publicados en el año 2006, que incluye títulos muy ilustrativos, como los siguientes: «Bierzo que estás en la inopia (I)»  «Bierzo que estás en la inopia(II)» «Los idiomas del Reino de León (I)» «Los idiomas del Reino de León (II)» «¿Qué idioma hablaban los reyes de León?»  «¿Era leonés el maestro Mateo?»

De este último debate, iniciado por los sindicatos UGT y CCOO, continuado por el Alcalde de León, socialista, enfrentado al también socialista alcalde de Valladolid, es posible que salga algo bueno o, por lo menos, se visualice mejor el gran descontento de León con el centralismo de Valladolid, y el aún mayor agravio-desafuero de León con el Bierzo, con esa forma tan tradicional, arrogante, soberbia, despreciativa, desleal y ciega, acostumbrada a decir: «aquí mando yo y que nadie rechiste».

¿Recuerdan cuando el Bierzo, «ofendido y humillado», subía en apoyo de la Sociedad Deportiva Ponferradina y mostraba su «resentimiento» en pancartas que decían: «La ciudad de Ponferrada saluda al pueblo de León?». ¿Recuerdan las peleas? Los mandamases capitalinos nunca entendieron que la capital de la provincia estaba muy lejos del Bierzo, en distancia geográfica y en distancia emocional, distancias que ellos solitos aumentaban, sin parar, llamándonos «mediogallegos»,»separatistas» y «paletos»; claro que paletos también se lo llamaban a los de La Sobarriba, a la gente de los pueblos de los alrededores de León e incluso a todos aquellos que no «moraban» cerca de la calle Ordoño II.

¿Recuerdan que en las Fiestas de León, había remilgados prohombres que huían de la ciudad para no tener que soportar la algarabía de labriegos y «túzaros»? ¿Recuerdan que el comercio tradicional no quería abrir más horas, ni los domingos, y los propietarios de los negocios, entonces florecientes, decían, con orgullo, soberbia y desprecio, que había que acostumbrar bien a los clientes, clientes a los que tildaban de ser demasiado exigentes? ¿Recuerdan cuando decían, con orgullo (se chuleaban), que León era una ciudad señorial? ¿Recuerdan a los leoneses culpables de que Caja España se fuera a paseo? ¿Recuerdan qué pasó con Telefónica, la pasividad de todos e incluso la alegría de muchos, que decían: ¡Anda, que se fastidien, que cobran mucho y no hacen nada, con lo carísimo que es el teléfono?

¿Por qué no se preguntan, todos ustedes, cómo es posible que León esté tan mal si hace casi nada de tiempo «disfrutó», durante dos legislaturas, de un Presidente del Gobierno de España, leonés, que entusiasmaba tanto?. León no puede entender, todavía (y mira que lo he explicado veces), que nuestros ríos bercianos pasan por Galicia, y que una parte esencial del Bierzo, la más unida a Villafranca, habla gallego, respira y siente gallego, come caldo gallego, juega a la llave, se emociona con la gaita, baila muñeiras, disfruta con la televisión de Galicia, veranea en Sanxenxo, estudia en Lugo, La Coruña, Santiago y es tan generosa que, de momento, sigue siendo fiel a León.

El Bierzo, en general, nada debe a la gente de arriba del Manzanal, sólo disgustos. Las pobres chicas bercianas subían a la capital de la provincia para servir en las casas de los altos funcionarios y de los burgueses. Los mineros enfermos de silicosis también subían para ir al médico, y todos, en general, perdíamos mucho tiempo y dinero para hacer trámites burocráticos insoportables.

Hoy, en León capital, y alrededores, ya vivimos varios miles de bercianos. Aquí hemos invertido nuestro dinero. En todo este ciego debate, al que veo más feliz es a Xavier Lago Mestre, que estos días es Javier. También andan muy animados y guerreros los de Coalición por el Bierzo, cuyo ex lider, ahora en la cárcel, ya ha sido uno de los mandamases de la leonesista UPL y del centralista PP.

El otro día, Iván Alonso, en la entrevista que le hizo Daniel Alfageme, en TV de León, estuvo muy bien, pues sus denuncias son ciertas, reales, y muestran claramente que, cuando hay graves y dolorosas carencias como las que tiene que padecer el Bierzo, el Bloque Nacionalista Gallego puede ser un gran altavoz para CB y su clavo ardiendo al que aferrarse. – Falso Debate – Falso «debate» es pontificar sobre la independencia o segregación del Bierzo, incluyéndolo en un hipotético País Leonés separado de Castilla, o un Bierzo Provincia separado de León, o unido a Galicia como una quinta provincia.

León capital arrima el ascua a su sardina, e intenta capitalizar argumentos, razones, y unas soluciones de futuro que, evidentemente, se le escapan y no puede controlar. Es como un «cuento de la lechera» en plan político, sin pensar demasiado que no sólo tropezará en una piedra sino en tres, que son Zamora, Salamanca, y el Bierzo.

Salamanca, hermosa y culta y bendita Salamanca, que es «charra» y ama la Fiesta Nacional, la Fiesta de los Toros, tan olvidada e incomprendida por el «leonesismo». León podrá intentar hacer de su capa un sayo, pero sólo de la suya. Los demás implicados no son súbditos, y tienen tanto poder de decisión como el que más.

En cuanto al futuro del Bierzo, independiente y provincia, unido o no a León, o dentro de Galicia, es un simple y vulgar brindis al sol, un pasarratos para no aburrirse demasiado, pues el asunto esencial y el hecho histórico diferencial es Villafranca, la Villafranca de hoy o la vieja  provincia de Villafranca  del trienio liberal.

Con Villafranca habría que contar para todo, y ella, pesase a quien pesase, tendría que tener siempre la última palabra. Sin Villafranca, sin su apoyo, no se podrá hacer nunca nada. Y, naturalmente, me atrevo a decir que los villafranquinos (salvo que muchos hayan perdido su esencia), pediríamos ser la capital y la sede institucional. Celebremos, con paz y concordia (dos hermosas señoras que están muy buenas), el bicentenario de la provincia de Villafranca, con capital en Villafranca.

 BOUZA POL, escritor.

1 COMENTARIO

  1. Si que hay debate, creo yo. Dos, más bien. Uno, que es el principal y atañe a todo el Bierzo: un problema de clase y discriminación histórica con tintes xenófobos por parte de la ciudad de León (no del resto de la provincia, que tendría ese mismo problema); el otro, que esencialmente hay dos Bierzos: el asturleonés y el galaico.
    Es difícil resolverlos por separado, y es muy difícil resolverlos juntos.

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