La Diputación anuncia nuevas excavaciones en el yacimiento de Lancia

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El Instituto Leonés de Cultura prevé la contratación de un guía para la realización de visitas guiadas

El presidente de la Diputación de León y del Instituto Leonés de Cultura (ILC), Eduardo Morán, acompañado del diputado de Cultura, Arte y Patrimonio, Pablo López Presa, del arqueólogo y técnico responsable de Patrimonio del ILC, Jesús de Celis, y representantes del equipo de Gobierno de Villasabariego, han visitado este martes las obras acometidas en el yacimiento de Lancia, donde han aprovechado para anunciar que el próximo año se llevará a cabo una importante inversión de unos 100.000 euros para nuevas excavaciones.

Según ha explicado Morán a los medios de comunicación, el actual equipo de gobierno se encontró con una señalética que tenía casi 35 años, unas vallas en un estado muy deteriorado y una caseta de los guardias que había sufrido un incendio y daba muy mala imagen, por lo que “con esta primera intervención de casi 50.000 euros -48.399 euros- se ha renovado el vallado, con uno más bajo y más próximo a los restos mejorando su visita, se han señalizado los accesos desde la carretera, se han colocado señales en inglés y en español que explican las dos zonas arqueológicas investigadas, Valdealbura y La Encrucijada, y se ha construido una pequeña zona de aparcamiento”.

El presidente ha insistido en lo que Lancia puede suponer para la provincia, por lo que ha ratificado su compromiso con este recurso turístico en el que, según ha anunciado, el próximo año se llevarán a cabo nuevas excavaciones en una intervención valorada en torno a 100.000 euros que tratará de sacar a la luz el foro romano. Además, también el año próximo se pondrá en marcha, ha dicho Morán, la redacción de un proyecto global para el yacimiento que supondrá otros 130.000 euros y que se irá, posteriormente, desarrollando en fases. “Una vez que tengamos el proyecto necesitamos algo muy importante, la propiedad de los terrenos para poder actuar, y en eso estamos, y quiero agradecer la colaboración del Ayuntamiento de Villasabariego que está trabajando mano a mano con el diputado de Cultura para intentar conseguir esos terrenos a un precio que sea razonable”.

De momento, en los próximos meses, y antes de que acabe el presente ejercicio, se realizará una investigación con georradar previa a las futuras excavaciones y, también de forma inmediata, se contratará a una persona “que esté aquí disponible para acompañar a las personas que vengan de visita para que les sirva de guía al tiempo que realiza labores de guardia”.

Morán concluía trasladando el compromiso de la Diputación con Lancia y expresando que exigirá también apoyo por parte del Gobierno central y de la Junta de Castilla y León.

La historia del yacimiento

La antigua ciudad de Lancia se localiza en los terrenos altos entre los ríos Porma y Esla que hoy forman parte del municipio de Villasabariego y que se conocen como el Pico del Castro, La Encrucijada, Valdealbura, Socesarieo, El Talancón.

A la misma se puede acceder desde la carretera de Puente Villarente a Villasabariego o por la N-120, entre Villamoros y Mansilla de las Mulas, así como desde la A-60 de León a Valladolid. El yacimiento arqueológico, que parcialmente es propiedad de la Diputación de León, está declarado Bien de Interés Cultural (BIC) con categoría de Zona Arqueológica desde 1994.

Los hallazgos arqueológicos más evidentes muestran que debió existir un pequeño núcleo ya en el Calcolítico, la Edad del Bronce Antiguo, y también se ha registrado algún hallazgo aislado del Bronce Final. Según la opinión mayoritaria de los investigadores más prestigiosos, Lancia, ubicada en Villasabariego y Mansilla Mayor, entra en la historia gracias a las noticias proporcionadas por historiadores y tratadistas romanos, casi siempre vinculadas con la conquista de noroeste peninsular, en el episodio conocido como ‚bellu asturum’, por las tropas de Octavio Augusto. Por medio de general Publio Carisio, la ciudad fue tomada el 26-25 a.C. Los epítetos que se le dieron como ‚validisima urbs’ o ‚la ciudad más importante de los astures’, según Dión Casio, parecen refrendarse por los hallazgos arqueológicos de época prerromana. Este gran poblado u ‚oppidum’ alcanzaría una extensión aproximada de 30 hectáreas y se reconoce por las enormes escombreras en torno al cerro y por algún resto de fortificación y de hábitat. Ciertas construcciones en adobe y empalizadas, junto con hogares, hornos, cubetas y cenizales se han localizado por debajo de las construcciones termales de época romana.

Pero también se han recogido, desde hace más de un siglo,  restos materiales que pertenecen a este periodo como las cerámicas celtibéricas, los objetos de hueso, las monedas de cecas ibéricas, las fíbulas, cinturones y adornos de bronce, y las joyas de oro y plata de los tipos habituales en el centro de la Meseta. Se considera que la cultura material de los astures lancienses no se diferencia de la de sus vecinos los vacceos.

A partir de su conquista, a juzgar por las fuentes clásicas, la ciudad no se destruyó, sino que quedó sin daños, como testimonio de la victoria de los romanos. A finales del siglo I a.C. la ciudad se incorporó al Imperio Romano como una ciudad peregrina que pagaba tributo al erario público. Se incluyó además como ‚mansio’ dentro de la red viaria romana, en concreto en la vía 1 de Itinerario de Antonino: “De Italia in Hispanias. Ad Legionem VII Geminam: 647 m.p.”. Muy probablemente, desde finales del siglo I o principios del s.II, durante la dinastía Flavia, debió de alcanzar el grado de municipio flavium, categoría deducida por la trayectoria del lanciense Lucius Iunius Maro, que hizo carrera en la administración hispano-romana, y también por los tipos de edificaciones públicas que hoy conocemos en la antigua ciudad. Este periodo es el que marca el auge de las construcciones públicas, la construcción de la red de alcantarillado y el urbanismo general de planta reticular, documentado arqueológicamente.

Durante el Bajo Imperio se produjo una nueva situación en la civitas lanciense, acorde con la crisis de las ciudades romanas. Los edificios públicos sufrieron una amortización por parte de construcciones privadas. Este hecho se observa en Lancia con la reutilización del mercado, ya sin uso como tal, por estancias domésticas de poca calidad edilicia. A finales del siglo IV o principios del V la ocupación permanente se abandonará definitivamente.

De la antigua ciudad romana se conocen varias construcciones de época Altoimperial y Bajoimperial, las mejor conocidas son las termas y el mercado.

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