La última traición

La última traición   En los últimos estertores...

La última traición

www.diarioya.com

Víctor M. García

En los últimos estertores de este desgobierno de la segunda legislatura de ZP han dejado para el final la Ley Sinde contra la piratería y la caja con los huesos del bajito de Ferrol, además de una sensación de desazón y desmoronamiento que da miedo pues entre ir y venir dentro de los coches oficiales no se han dado cuenta de que 4.5 millones de españoles han dejado de votarles y en vez de dimitir toda la dirección en bloque, que es lo mínimo que democráticamente deberían hacer, se dedican a refundarse a sí mismos como si la crisis, las elecciones y todo lo que dejan no fuera con ellos.


De todas maneras a lo que hoy me refiero,  es a la última hazaña perpetrada por el Consejo de Ministros y la comisión que se creó respecto al general que veraneaba en el Pazo de Meirás. Está claro a estas alturas que la Ley de Memoria Histórica se cumple como se quiere y por quien quiere y que siendo necesario reparar en  algo lo sucedido con el bando leal a España la realidad es que no ha salido muy allá el asunto, la derecha de la TDT y parte de la del PP ha dado estopa a cualquier cosa que tuviera algo de reparación y reconocimiento de los republicanos, de los exiliados o simplemente de los damnificados argumentando que solo contribuía a reabrir heridas.


Algo no se ha hecho bien, no puede ser que un país civilizado, entre los 20 más ricos del mundo, que pertenece a todos los organismos internacionales posibles, que ha sido ejemplo en su transición y que es número 2 en aportaciones al desarrollo del tercer mundo, tenga miles de personas enterradas en cunetas,  tapias de cementerios, cuevas,  etc… Eso si es una herida pero sin cerrar.


No es posible que el único juez que osó rozar un poco la causa del franquismo, sea el que va a pasar por el juzgado como culpable. No podremos presumir  de justicia si finalmente acaba siendo juzgado Garzón.

 

No es muy generoso por parte de los que critican todo esto, si tenemos en cuenta que el franquismo quedó intacto durante la transición y nadie purgó a jueces, obispos, militares, catedráticos, banqueros, etc, etc  que jamás renegaron ni renegarán de la dictadura y lo bien que les fue con ella.

No es tampoco muy normal que después de treinta años de democracia, haya más independentistas que nunca en Cataluña y País Vasco, territorios que asumen la Guerra Civil como una Guerra de España contra ellos. Algo ha fallado en la convivencia y en la historia que deberíamos contar en las escuelas.

Y no es de recibo, que el símbolo máximo de esas cuatro décadas, siga enterrado como si tal cosa, en su mausoleo sobre los huesos de más de 30.000 víctimas de la República. Su familia se lo puede llevar donde quiera o lanzar sus cenizas en la Ría de Ferrol o en Sidi-Ifni si prefieren, pero es una burla que siga allí. Y lo peor de todo es que después de 8 años de ZP y unos cuantos de Felipe González aún siga allí y haga falta nombrar una comisión para estudiar el tema.  Es muy fácil, se levanta la tapa, se saca y se mete en un coche camino de alguna de las innumerables posesiones que la familia Franco tiene a lo largo de España y por las cuales la democracia nunca les ha preguntado de donde salieron.  Con 6000 euros se hace.

Una noche, a escondidas y como de tapadillo, quitaron la última estatua de Franco de Madrid y el país no se hundió, fueron hasta el lugar 100 nostálgicos, dieron la turra los periodistas de siempre y se acabó el tema. No creo que la cosa pasara ahora de 10000 dando la nota. Y es un sarcasmo pedir permiso a la Iglesia, propietaria del recinto, si los obispos  pensaran solo por un momento en los que murieron construyendo aquello y su apoyo incondicional al régimen no deberían ni opinar.


La última traición del soufflé de ZP, ha sido dejarnos bajo la losa los huesos del señor que puso a España 30 años por detrás del mundo civilizado, que asesinó sin piedad a miles de personas hasta muchos años después de haber ganado una guerra o mejor para su conciencia una cruzada, que mandó al exilio a 1 millón de españoles, que sacó nacionalistas de donde no los había y que hizo un país a su imagen: inculto, pobre, rencoroso y rancio. Algo hemos mejorado a pesar de la casta política.

Gracias ZP. 

Salud.