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Estamos inmersos en una nueva realidad en la forma de interactuar los seres humanos por el uso de las nuevas tecnologías de información. Lo que inició con la expansión de diversos servicios en lo que se llamó la Internet – la red de redes – que inició con el gopher, las páginas web, el FTP y el correo electrónico, hoy evoluciona con las redes sociales.

Entendida las redes sociales como una forma de estructura de interrelaciones conformada por un grupo de usuarios que se relacionan para interactuar entre ellos, se ha convertido en una forma de comunicación que nos permiten conocer a miles de potenciales amigos o personas interesadas en una preferencia común. La globalidad no tiene límites más allá de las reglas operativas de cada una de estas herramientas de interconexión digital.

Las diferentes aplicaciones categorizadas como redes sociales se fundamentan en el crecimiento y expansión de seguidores que dan una relevancia a una cuenta o usuario de ella. A veces un proceso lento derivado de la gran diversidad de opciones y alternativas que distraen la atención y no permiten que se centralice en interés en lo que uno propone dentro de una red social.

Para lograr el objetivo de crecer dentro de una red existen alternativas y herramientas que se ofrecen dentro de la red para la captación de clientes, es decir, ventas de seguidores. Si bien es cierto que algunos critican estos procedimientos, debemos aceptar que resultan una estrategia de marketing necesario para lograr posicionar la cuenta y los contenidos se emiten en las redes sociales.

¿Podemos calificar esto como un comportamiento ético?

Algunos afirmaron a la pregunta que el fin no justifica los medios, como lo establece una máxima ética. Sin embargo, es también oportuno establecer que esto es parte de los nuevos comportamientos que surgen de las herramientas y de las necesidades de la globalidad y de las tecnologías de información.

Una estrategia que muchas entidades usan. Desde políticos, empresas, medios de comunicación, partidos políticos, publicistas, deportistas… en fin, muchos famosos que ven en esta alternativa una gran opción para llegar a más personas, dar a conocer lo que hacen y posicionar ideas, por mencionar algunas de las numerosas ventajas. Analicemos los casos de famosos que compran seguidores. Esto nos ejemplifica la importancia que le dan a este proceso las estrategas de la publicación digital.

Podrán alguno hacer una crítica severa y condenar esta práctica, cuestionar el punto ético o moral y hasta calificarlo como un fraude cibernético. Pero no se pude negar que dentro de una planeación mediática y publicitaria es el aprovechamiento de los procesos de seguimiento que proporcionan las redes. Sabiendo sacar provecho de lo que se permite hacer, entonces estamos en la posibilidad de igualmente, sin llegar a ser un famosos, disfrutar de los beneficios para despegar hacia nuevos horizontes el uso de las redes sociales.

Al final las opciones están a la disposición de todos. La decisión la tenemos. Postergar el aprovechamiento nos pone en desventaja.