Los dispositivos inteligentes una nueva categoría de residuos aún sin regulación
La rápida expansión de productos con electrónica integrada —como prendas conectadas, juguetes inteligentes o equipamiento deportivo digitalizado— está generando una nueva tipología de residuos que no encaja de manera precisa en la clasificación vigente de aparatos eléctricos y electrónicos (AEE). Esta tendencia, impulsada por la digitalización del consumo y el crecimiento del Internet de las Cosas, obliga a revisar el marco normativo para garantizar una gestión adecuada al final de su vida útil.
Según el Global E-waste Monitor 2024, elaborado por la UIT y UNITAR, la generación de residuos electrónicos crece más deprisa que la capacidad oficial de recogida y reciclaje. El informe alerta de que los productos de pequeño tamaño son los más problemáticos, ya que muchos usuarios no los identifican como electrónicos y acaban desechándolos con residuos domésticos, fuera de los canales adecuados.
Un vacío normativo pese a los avances legislativos europeos
La Unión Europea ha reforzado en los últimos años su política ambiental con la aprobación de la Directiva de Derecho a Reparar (2024), la revisión de la Directiva Marco de Residuos (en vigor desde octubre de 2025) y el Reglamento de Ecodiseño para Productos Sostenibles (ESPR), que introduce el pasaporte digital de producto y nuevos criterios de durabilidad y reciclabilidad.
Sin embargo, ninguna de estas normas contempla aún disposiciones específicas para textiles con componentes electrónicos u otros artículos con módulos embebidos, más allá de la obligación —fijada por el Reglamento (UE) 2023/1542— de que las baterías sean extraíbles y reemplazables a partir de 2027.
España mantiene un sistema de categorías abiertas, sin tipificación para productos híbridos
En el ámbito nacional, el Real Decreto 110/2015 sigue siendo la referencia para la gestión de residuos AEE. Pese a la ampliación del sistema a categorías abiertas desde 2018, los productos híbridos con electrónica integrada continúan clasificándose dentro de las tipologías generales, lo que dificulta su identificación, el desmontaje específico y la trazabilidad de sus componentes.
El desafío: evitar que miles de dispositivos queden fuera del circuito de reciclaje
La falta de una categoría propia para estos nuevos artículos supone un riesgo: que miles de dispositivos inteligentes terminen fuera de los sistemas oficiales de gestión, dificultando la recuperación de materiales críticos y la correcta extracción de elementos sensibles como baterías o microcomponentes.
Diversas empresas del sector trabajan actualmente en mejorar procesos de reciclaje, valorización de materiales y trazabilidad digital para adaptarse a este nuevo escenario, ante la perspectiva de que la normativa europea incorpore en el futuro categorías específicas para estos productos emergentes.