El Parlamento Europeo ha aprobado con 371 votos a favor, 162 en contra y 37 abstenciones la modificación de la Directiva Hábitat, una decisión que implica un cambio clave para la conservación y gestión del lobo en Castilla y León. A partir de ahora, todas las poblaciones de lobo pasarán a estar catalogadas como "protegidas" y no "estrictamente protegidas", incluyendo las situadas al sur del río Duero, donde la Junta llevaba desde 1992 sin competencias efectivas de gestión.
Esta modificación, impulsada por la Comisión Europea y respaldada por el Parlamento, otorga a los Estados miembros mayor flexibilidad para gestionar sus poblaciones de lobo. En el caso de España, significa que la Junta de Castilla y León podrá actuar nuevamente sobre esta especie, algo que el Gobierno de España había vetado desde 2021.
La medida también se ve reforzada por la reciente aprobación de la Ley 1/2025 de Prevención de las Pérdidas y el Desperdicio Alimentario, que incluye una disposición transitoria para adaptar automáticamente la normativa nacional a la nueva clasificación del lobo una vez la directiva europea se publique en el Diario Oficial de la UE.
Un paso clave para compatibilizar la conservación con la ganadería
La Junta de Castilla y León ha acogido con satisfacción esta decisión, ya que permite recuperar el equilibrio entre la conservación del lobo y la protección de la ganadería extensiva. El siguiente paso será revisar el informe sexenal sobre el estado de conservación del lobo, actualmente desfavorable. Sin embargo, la Junta ya ha remitido datos que demuestran un estado favorable, y espera que el Ministerio de Transición Ecológica rectifique la evaluación antes del 31 de julio de este año.
Medidas planificadas por la Junta
Ante esta nueva etapa, la Junta de Castilla y León se compromete a:
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Incentivar el uso de medidas preventivas para evitar ataques a la ganadería.
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Compensar de forma justa y rápida a los ganaderos afectados.
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Aplicar controles selectivos sobre ejemplares que causen daños continuados.
La Junta reitera que no pretende convertir al lobo en una especie cinegética, sino garantizar una gestión eficaz para reducir daños y mejorar la convivencia con los ganaderos. Además, las compensaciones seguirán siendo asumidas por la administración, que contará con el apoyo de agentes medioambientales, celadores y cazadores locales.
Con este respaldo del Parlamento Europeo, Castilla y León da un paso firme hacia una gestión sostenible del lobo, que combine conservación, control y desarrollo rural.
