sábado. 02.07.2022

Desde Asociación Gastronómica Región Leonesa para el buen yantar, no salimos de nuestro asombro antes las diferentes informaciones “gastronómicas” aparecidas estos últimos días en los medios de comunicación.

Nos quedamos perplejos no sólo ante los reiterados escándalos surgidos en los comedores escolares atendidos por Serunión, tanto en la Región Leonesa como en la vecina Castilla la Vieja, referentes a la aparición en los platos de la comida de nuestros escolares desde “gorgojos” hasta “una tuerca” pasando por “purés ácidos” y “legumbres hinchadas”. En pleno siglo XXI y en un país desarrollado que presume de europeo nadie serviría en su casa, por humilde que ésta fuera, comida en tales condiciones.

Imagen Plantilla EscolarEs inconcebible que desde la propia Junta autonómica, que debiera ser garante de la salud de nuestros hijos, y pese a haberse producido cuatro episodios diferentes afectando a gran cantidad de colegios de distintas provincias, se haya insistido en que estos hechos no conllevan riesgo sanitario lo que, aparte de la falta de respeto a la ciudadanía que supone, nos hace temer un posible nuevo y eventual “descuido” que si pueda conllevar este tipo de riesgo, ya que la falta de contundencia de la Junta con la empresa responsable “Serunión”, no ofrece garantía ninguna de que dichos sucesos no se repetirán.

Además, no podemos dejar de criticar que:

  • La comida se prepare a miles de kilómetros, en detrimento  de las cocinas propias de cada colegio y de los puestos de trabajo que ello conllevaría tanto en León como en Castilla.
  • La falta de utilización de productos frescos leoneses y castellanos en la elaboración de los menús escolares o ¿acaso viajan en sentido opuesto para luego ser nuevamente transportados, una vez elaborados, o ni siquiera existe exigencia alguna en ese sentido?
  • La desidia de la Junta de Castilla y León respecto a la salud de nuestros hijos al tiempo que gasta ingentes cantidades de dinero público en crear y promocionar la marca Tierra de Sabor para amparar, supuestamente, la garantía de calidad y origen de los productos autonómicos.  A la vista de lo ocurrido en los escándalos surgidos en los comedores no podemos más que poner muy en duda la preocupación de la Junta por apoyar tanto los productos y gastronomía de calidad como al sector primario para crear la polémica marca.

Por último, asistimos atónitos al cierre electoral de campaña en Valladolid del partido que gobierna la Junta, donde a bombo y platillo anuncian la creación en dicha ubicación del Gran parque Agroalimentario del Noroeste de España, proyecto que hace cuatro años, y pese a que lo reivindicaba León que es la provincia que cuenta con más referencias de calidad de toda la autonomía, fue firmado por el Consejero Antonio Silván, el mismo que ahora presenta su candidatura a la Alcaldía de León, pese a haber arrinconado a León, una vez más, en beneficio de Valladolid. Dicho proyecto conllevará la creación de “5000 puestos de trabajo directos”, amén de los indirectos,  y una “segunda revolución industrial en Valladolid”, con una inversión millonaria en nuevas infraestructuras de comunicación, puerto seco y estación intermodal que lo convertirá en el mayor centro logístico del noroeste de España  y que, además, se desarrollará con fondos europeos que han sido negados a León por la Junta.

Nuevamente  nos encontramos con que a la marca Tierra de Sabor (y otras análogas como Queso Castellano), no se las ha dotado de un significado político únicamente castellano de forma “graciosa” sino que el hecho de ofertar toda la gastronomía de la comunidad autónoma como “castellana” independientemente de si procede de la parte castellana o de la leonesa (León, Zamora y Salamanca), no encierra más que la posibilidad de deslocalizar empresas  agroalimentarias de estas provincias a Valladolid, así como el traslado “en bruto” de nuestros productos para luego allí (en Castilla) ser transformados, envasados, manipulados y comercializados con el trasvase de población y puestos de trabajo a dicha provincia. Todo esto es lo que encierra Tierra de Sabor (y sus marcas “satélite”), un nuevo trasvase de población, empresas y puestos de trabajo todo ello encubierto bajo una nueva pérdida de identidad leonesa en favor de la castellana y un nuevo ataque económico a nuestro futuro y el de nuestros hijos.

SERUNION Y PARQUE AGROALIMENTARIO DEL NOROESTE
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