viernes. 26.04.2024

Madeira es un archipiélago subtropical situado en el Océano Atlántico y una región autónoma de Portugal. El archipiélago está formado por dos islas habitadas, Madeira y Porto Santo, y dos grupos de islas despobladas llamado Islas Desertas y las Islas Salvajes.

Este archipiélago de clima suave nos ha enamorado. Empezando por Funchal una capital que seduce y conquista al viajero.

Recorrer las callejuelas de su casco antiguo, visitar la catedral del siglo XVI, pasear por el colorido Mercado de Dos Lavradores y luego ascender a lo más alto.

El teleférico te lleva a la población de Monte obteniendo la mejor panorámica de la ciudad, puedes visitar el jardín tropical del que dicen los expertos que es uno de los jardines botánicos más bellos del mundo y para regresar a la ciudad bajar del monte montando una de las famosas cestas de mimbre que manejan diestramente los carreiros.

“CARREIROS DO MONTE”

Este medio de transporte autóctono, muy curioso y divertido, se trata de montar en una de las cestas de mimbre que son impulsadas para descender el Monte de Livramento por los carreiros.

Este medio empezó a utilizarse en el siglo XIX por los lugareños porque era la forma más rápida de para desplazarse entre el Monte y la ciudad de Funchal. Descienden vertiginosamente durante dos kilómetros. Los carreiros llevan más de 100 años sirviendo al turismo de la isla. Una de las imágenes más fotografiadas.

La ciudad posee múltiples museos uno de los más famosos es el Museu do Bordado e do Artesanato dedicado al, bordado tradicional, sin quitar mérito al dedicado al CR7 Museu dedicado al futbolista isleño Cristiano Ronaldo.

El Forte de Santiago, en el paseo marítimo de Fuchal, es una fortaleza de defensa datada del siglo XVII que merece la pena ser visitada.

Acércate hasta la Marina de Funchal y contrata una excursión para observar delfines, ballenas y otros cetáceos... También te dan la opción de nadar con los delfines, ¡menuda experiencia!

Las piscinas naturales de Porto Moniz son unas formaciones de rocas volcánicas por donde el mar entra de forma natural generando unas piscinas de agua salada cristalina merecen más de un chapuzón.

Pasear por alguna de sus numerosas 'levadas' un impresionante sistema de acueductos construidos en el año 1900 para llevar agua desde las montañas hasta las tierras de cultivo.

Los amantes de lo singular disfrutarán visitando las tradicionales casas triangulares con techo de paja en la localidad de Santana. Una visita imprescindible.

Gastronomía:

En cuestiones gastronómicas no puedes dejar de probar una buena espetada, una brocheta de carne de ternera adobada que se hace a la plancha, la caldeira de pescado, la poncha que es su bebida emblemática realizada con aguardiente de caña de azúcar, azúcar y zumo de limón. Y no te olvides de sus vinos tintos.

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Madeira: La perla del Atlántico