jueves 20/1/22

El ayuntamiento dedicará un homenaje permanente en la plaza San Bartolomé, en el mismo lugar donde el artista pintó uno de sus apuntes un día de mercado.

A lo largo de su vida Joaquín Sorolla llegó a pintar cerca de dos mil óleos sobre cartones o tabillas de muy pequeño tamaño. Sorolla los llamaba generalmente “apuntes” pero, a veces, se refería a ellos como “manchas” o “notas de color”. Estas tablitas le permitían recoger con rapidez ideas o impresiones de cosas vistas, en obras independientes que iban más allá de un simple boceto.

Este formato fue cada vez más utilizado a lo largo del siglo XIX por los grandes artistas, pues permitía recoger con rapidez ideas o impresiones de cosas vistas en obras independientes que iban más allá de un simple boceto. Consideradas en un principio obras íntimas, productos inacabados del trabajo del pintor, pronto se apreció en ellas su libertad creativa, y empezaron a exponerse y a cotizarse como muestras de lo más personal y original del artista.

Sorolla las utilizó a veces para ensayar composiciones, pero a menudo como mero ejercicio. Las conservaba en su estudio, sujetas con alfileres cubriendo con ellas paredes enteras, pero pronto empezó a enmarcarlas, y en todas sus exposiciones estos cuadritos tuvieron una presencia abundante y destacada. Pequeños en tamaño, pero grandes en audacia, contienen ráfagas del Sorolla más brillante.

El pintor en Astorga

El pintor madrileño llegó a la provincia a principios del siglo XX y acudió a los mercados semanales, romerías y rogativas que plasmaba en sus apuntes. Recorrió la provincia en busca del colorido de los campesinos leoneses. Sorolla encargó durante su estancia a un orfebre en Astorga, un collar e hizo fotografías en la ciudad que se conservan dentro del legado del pintor.

El homenaje que el ayuntamiento le dedicará en la plaza San Bartolomé estará listo para el mes de abril y será un rhomenaje permanente al paso de Joaquín Sorolla por la ciudad de Astorga.

Sorolla vuelve a Astorga para quedarse
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